Grupo A: Holanda 2-Alemania Federal 2
Uno de los mejores espectáculos del torneo. Dos equipos irregulares, que ese día se miraron al espejo, se acomodaron la pilcha y salieron a jugar del brazo de su historia. Cambiaron golpe por golpe en el centro del ring, hasta que a 7’ del final los naranjas lograron el empate. Enorme partido de Holzenbein, como conductor alemán, secundado en la mitad de la cancha por Bonhof y Beer. Holanda tuvo buenas individualidades en las dos áreas, una actuación superlativa de Krol y la potencia del dúo Rep-Rensenbrink.
Grupo A: Italia 1-Austria 0 (Buenos Aires, River)
A los 13’ Rossi abrió el marcador e intentó cerrar el partido, aferrándose a esa mínima diferencia. Prohaska y Kreuz aceptaron la invitación italiana y comenzaron a manejar el trámite. Pero Krankl jugó uno de los peores partidos de su torneo y Austria se quedó sin gol. Cambio clave a 20’ del final: Graziani por Bettega. Italia generó en la recta final del partido, cinco situaciones de gol que justificaron los dos puntos, mucho más que aquel tanto tempranero de Paolo.
Grupo B: Polonia 1-Perú 0 (Mendoza)
Con la dupla Nawalka-Deyna, a los polacos le alcanzó para ser siempre más que Perú. Calderón ordenó un planteo para cuidar el 0 y cuando Szarmach abrió el marcador a los 65′, se le quemó el único libreto con el que salió a jugar. La actuación de Quiroga, le bajó el precio al dominio europeo.
Grupo B: Argentina 0-Brasil 0 (Rosario)
En los dos imperó el miedo a quedar afuera de la final y el respeto mutuo inmovilizó a los 22. Brasil se adueñó de la batalla por el mediocampo en el primer tiempo y a medida que el partido gastaba los 90’, fue cediendo protagonismo a una Argentina sin profundidad. Fillol y Leao, figuras de ambos equipos.
La gran chance argentina: Desborde de Bertoni por la derecha a los 36’, centro rasante al corazón del área y el remate de Ortiz con cara externa de su botín izquierdo, casi desde el punto del penal. La pelota se fue a centímetros del poste derecho visitante.
ARGENTINA: Fillol; Olguín, Luis Galván, Pasarella y Tarantini; Ardiles (45’ Villa), Gallego y Kempes; Bertoni, Luque y Ortiz (60’ Alonso). DT: César Luis Menotti.
BRASIL: Leao; Toninho, Oscar, Amaral y Rodrigues Neto (34’ Edinho); Batista, Chicao, Mendonca (67’ Zico) y Dirceu; Gil y Roberto. DT: Claudio Coutinho.
Arbitro: Karoli Palotai (Hungría).
Estadio: Rosario Central.
El almuerzo del día después, del empate sin goles con Brasil, mostró a un Menotti desdibujado por el paso en falso del equipo. Cuando el técnico escuchó la risa de un jugador, desde una mesa cercana, el Flaco tuvo su día de furia: “Cómo puede ser que se rían, no los aguanto más. Después del partido que jugaron ayer, no tendrían que abrir la boca por un mes”. Menotti volvió con otro comentario similar, hasta que el trío de escuderos que siempre estaban con él (Pizzarotti, Poncini y Saporiti), lo frenaron: “¿Vos pensás que a ellos no les duele? Así no te aguantamos nosotros a vos. Los muchachos están mal y te necesitan”.
Menotti no se movía un centímetro de su posición, hasta que los amigos le recomendaron irse de la concentración: “Andate y no vengas hasta mañana. Hacé lo que quieras, andá a cazar, a pescar, a dormir, pero no vuelvas hasta que se haya pasado”.
Hasta el empate sin goles del ’78, Argentina y Brasil habían jugado 61 partidos, desde el 9 de julio de 1908 (Argentina 3-2): 30 victorias, 9 empates y 22 derrotas. Los albicelestes marcaron 112 goles y recibieron 95. Pero esos números globales favorables, eran la otra cara de la moneda de los enfrentamientos en la era Menotti: 4 derrotas, 2 goles a favor y 7 en contra.
Diario La Nación, editorial del 20 de junio: “Que la insignia gloriosa de Belgrano, cubra con sus colores el ámbito entero del país, agitada por el fervor que ansía verla ondear airosa en el mástil mayor del escenario, en el que se pondrá término al certamen deportivo que viene librándose. Tantos miles y miles de banderas y escarapelas como las que engalanan los edificios y las vidrieras de las comercios, flamean en los automóviles y lucen gallardas en los pechos de los niños y las personas mayores, constituyen mucho más que la expresión de júbilo popular del momento o de la adhesión exaltada al seleccionado nacional”.
“Revista Somos habla con Henry Kissinger”: En el número del 23 de junio, la revista de Atlántida dialogó en exclusiva con el garante político más fuerte que tuvo a nivel internacional, la Copa organizada por la dictadura: el ex secretario de Estado norteamericano: Henry Kissinger. Y en el marco de “Mundial ’78: El país de fiesta”, el título del reportaje buscó terminar con las voces disidentes que antes y durante el campeonato, le apuntaron al poder militar: “Terminemos con el chantaje comunista: Habló de los derechos humanos, de los cubanos en Africa y de la política equivocada de su país en el continente negro”.
En otra de sus producciones, “Somos” charló con José María Muñoz: “No soy demagogo, ni me hice rico con el Mundial”.
El 11 de mayo del ’78, Constancio Vigil viajó a Washington para firmar con Henry Kissinger, el contrato que habilitaba a Editorial Atlántida a publicar en español, las memorias del ex Secretario de Estado de los Estados Unidos.
Dos datos que simbolizan, el verdadero poder de Kissinger en el “patio trasero”. El embajador de Estados Unidos en Buenos Aires 1978, Raúl Castro, le expresó a Washington su preocupación, porque la prensa argentina trataba a Kissinger cotidianamente, como un político en funciones (fue el 56º secretario de Estado de los Estados Unidos, entre el 22 de septiembre de 1973 y el 20 de enero de 1977): “Sabe usted el especial cariño que le tienen en la Argentina, dentro de las personalidades mundiales” (preguntó Daniel Mendoza para la televisión argentina, ante el arribo de Kissinger al aeropuerto de Ezeiza).
Y en segundo lugar, Robert Pastor, asesor de Carter, en carta al Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Zbigniew Brzezinski, expresó su preocupación por las declaraciones de Kissinger a Videla, aplaudiendo “los esfuerzos de Argentina por combatir el terrorismo”; porque “esa es la música que el gobierno argentino quiere escuchar”. Kissinger habló en su visita, del muy buen trabajo de la dictadura “eliminando fuerzas terroristas”.
Fuente: «Tribunas sin pueblo», de Gustavo Campana.
Foto de portada: El partido más duro de toda la Copa, en el que estuvo en juego la clasificación de Argentina y Brasil. Un duelo que además, sumó los todos condimentos históricos de uno de los clásicos más importantes del fútbol sudamericano.
“Ayúdennos son nuestra última esperanza”, jueves 1 de junio del ’78
Mundial 1978: Viernes 2 de junio, primera fecha de los Grupos 1 y 2
Mundial 1978: Sábado 3 de junio, primera fecha de los Grupos 3 y 4
Mundial 1978: Martes 6 de junio, segunda fecha de los Grupos 1 y 2
Mundial 1978: Miércoles 7 de junio, segunda fecha de los Grupos 3 y 4
Mundial 1978: Sábado 10 de junio, tercera fecha de los Grupos 1 y 2
Mundial 1978: Miércoles 14 de junio, primera fecha de la segunda fase