Grupo 3: Austria 2-España 1 (Buenos Aires, Vélez)
Sin “Furia”, casi siempre es imposible, pero solo con “Furia”, muchas veces no alcanza. España empezó a despedirse del Mundial en el debut, cuando demostró que apenas tenía fútbol en un puñado de individualidades (Pirri, Cardeñosa y Dani). El orden colectivo austríaco y el brillo que aportaron Pezzey, Prohaska, Kreuz y Krankl, fue demasiado para el equipo de Kubala.
Debut en mundiales del argentino Rubén Cano, ex jugador de Atlanta (1970-1974, 161 partidos y 47 goles), por entonces centrodelantero del Atlético Madrid.
Grupo 3: Suecia 1-Brasil 1 (Mar del Plata)
Aquel partido quedó archivado, en una sola jugada. Un instante que se transformó en una gran metáfora, del torneo que jugó el equipo de Claudio Coutinho. Córner para Brasil, cuando se agotaron los 90’ reglamentarios. La pelota viajó por el aire impulsada por Nelinho, mientras el pitazo del galés Thomas marcaba el final y paralelamente, el cabezazo de Zico vencía a Hellstrom.
Aquel “gol que no fue”, anticipó que una de las potencias jugaría casi toda la Copa con freno de mano puesto… Cuando Suecia se dio cuenta que enfrente tenía un león herbívoro, le dio la pelota a Linderoth y le jugó mano a mano.
Grupo 4: Perú 3-Escocia 1 (Córdoba)
La línea de tiempo de Quiroga en el Mundial ’78, tiene extremos que representan dos caras muy distintas de la misma moneda. Arrancó siendo una de las grandes figuras de la Selección sudamericana en la victoria frente a los escoceses, junto a Cubillas (dos goles para dar vuelta el partido), Cueto (autor del empate en el final del primer tiempo), Chumpitaz y Oblitas. Hombre clave del equipo de Marcos Calderón, cuando le atajó un penal a Rioch a los 62’ y el partido estaba 1-1.
La despedida fue envuelta en rumores que persiguieron al arquero, después del 0-6 ante Argentina.
Grupo 4: Holanda 3-Irán 0 (Mendoza)
Otro recorrido de una muy buena actuación individual en la Copa, que tampoco tuvo final feliz. Rensenbrik comenzó como sinónimo de gol holandés, marcando todos los tantos ante los iraníes. En el último minuto de la final frente a Argentina, el palo le negó su sexto gol en el torneo y el título a la “naranja mecánica”, por segunda vez consecutiva.
En “El mundo simple y puro de Irán”, la semblanza que hizo “El Gráfico” del 6 de junio, coincide con la mirada que tenía la dictadura sobre el régimen tiránico del Sha de Persia, uno de los principales aliados políticos de Estados Unidos en la región.
Mohammad Reza Pahlaví, reinó desde el 16 de septiembre de 1941, hasta la Revolución islámica del 11 de febrero de 1979, que llevó al poder durante una década al ayatolá Jomeini.
El informe sobre la concentración del Motel Mónaco de Carlos Paz (el nivel de las concentraciones, descendía de acuerdo a la importancia futbolística y al peso de cada país en el concierto de naciones. Irán pagaba 40 dólares diarios, por 34 habitaciones), buscaba descubrir en tiempo presente, a hombres de ritos antiguos. La revista hablaba de un plantel, que pasaba debajo del Corán antes de cada partido: “Así creen ganar los favores del cielo y muestran que en el país de los nuevos ricos, el pasado aún está vivo”. “¡El petróleo, el oro negro!, corriendo a chorros, arrastrando en su marea a una nación entera, trastornando al mismo tiempo la vida cotidiana y las mentalidades -decía la publicación de Atlántida-. En cinco años -de 1972 a 1977-, la renta media per cápita en Irán, que era de 532 dólares, subió a 1.456”.
Relataba que el marcador de punta izquierda, Eskandarían, miraba “impasible” los capítulos de “Los tres chiflados”, en la tele local.
El periodista preguntó sorprendido: “¿A qué se debe que casi todos usen barba? ¿Tiene algo que ver con la religión?”. El médico de la delegación, Taghi Zarkesh contestó: “No, no tiene conexión con lo religioso”. Y mirando a Carlos Ferreira, preguntó: “¿Y usted, por qué usa barba?”…
“Interferencia en la emisión de Canal 13”: Con este título apareció en La Nación del miércoles 7 de junio, una información fechada en La Plata: “Una interferencia que duró alrededor de 13 minutos, cuando faltaba muy poco para que en la cancha de River Plate comenzara el match entre la Argentina y Francia, se registró ayer a partir de las 19:05, por parte de un autodenominado Movimiento Peronista Montonero. Tras los acordes de una marcha se anunció la palabra de alguien que se identificó como Mario Eduardo Firmenich, quien censuró con agresivos términos a las actuales autoridades. La interferencia fue captada en la zona céntrica de esta ciudad”.
Fuente: «Tribunas sin pueblo», de Gustavo Campana.
Foto de portada: El “gol que no fue”, Leao ganando arriba ante la mirada de Rivelino y la carga desesperada de Brasil en el área sueca, cuando el partido se moría.
“Ayúdennos son nuestra última esperanza”, jueves 1 de junio del ’78
Mundial 1978: Viernes 2 de junio, primera fecha de los Grupos 1 y 2
La clasificación de España