“Ayúdennos son nuestra última esperanza”, jueves 1 de junio del ’78

Mientras se jugaba en el Monumental el primer partido de Argentina ’78, el arquero sueco Ronnie Hellstrom, estaba en Plaza de Mayo. Era jueves y había ronda de las Madres. Fue una tarde histórica, porque un equipo de la televisión holandesa pudo llevar por primera vez, aquellas voces a toda Europa.

“Si están vivos, si están muertos. Porque no nos dicen, si buscamos eso nada más. Que nos respondan, nada más después nos retiramos”. “El gobierno miente. Hace dos años que estamos acá”
“Mi hija estaba embarazada de 5 meses cuando se la llevaron. Hasta ahora no he sabido nada de él”.
“Nosotros solamente queremos saber donde están nuestros hijos. Vivos o muertos. Angustia porque no sabemos nada y desesperación señor, porque ya no sabemos a quién recurrir: consulados, embajadas, ministerios, iglesias…, en todas partes se nos han cerrado las puertas. Por eso les rogamos a ustedes, son nuestra última esperanza. Por favor ayúdenos…, ayúdenos son nuestra última esperanza”.

Después de la ceremonia inaugural, Alemania Federal y Polonia empataron sin goles por el Grupo 2.
Cuatro años después, no quedaba casi nada del último campeón y tampoco había muchas señales de vida del equipo que sorprendió en los Juegos Olímpicos del ’72 y que terminó tercero en el Mundial que se disputó dos años después. Un partido intrascendente, donde el respeto por el rival los obligó a no arriesgar por miedo a perder puntos claves para la clasificación.
Ultimo encuentro mundialista para Angel Norberto Coerezza, el primer árbitro argentino que estuvo presente en dos Copas (México ’70: México 4-El Salvador 0 y Alemania Federal 3-Inglaterra 2).

 

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