En la previa del Mundial de 1930, el currículum de Argentina hablaba de una potencia continental, con proyección mundial. Campeón sudamericano 1921, 1925, 1927 y 1929 y subcampeón olímpico en Amsterdam 1928. Con estos antecedentes y con chapa de candidato, Argentina afrontó la primera Copa del Mundo, que después de tanto trabajo, había conseguido organizar el francés Jules Rimet. Antes del debut argentino en Montevideo, la selección empató con Uruguay 1-1 en Buenos Aires, por la Newton. Un ensayo general de la final, que casi todo el planeta futbolístico pronosticaba.
Argentina venció primero a Francia 1-0; luego 6-3 a México; 3-1 a Chile y 6-2 a EEUU. Quedaba Uruguay, en el Centenario.
La final comenzó a jugarse, en los días previos a aquel mítico 30 de julio. La leyenda habla todavía de amenazas contra la madre de Luis Monti, que se ejecutarían de acuerdo al resultado del partido. Se pensó en su reemplazo por Adolfo Zumelzú, su pero estaba lesionado.
Las tapas de los diarios porteños dramatizaron la derrota y algunas voces del gobierno llegaron a decir que se estudiaba romper relaciones con Uruguay: “Regresaron esta mañana a la patria los disciplinados y correctos jugadores argentinos que intervinieron en el campeonato mundial” (“La Razón”) y “No hay que jugar más con los uruguayos” (“Crítica”).
Plantel argentino: Angel Bossio, Juan Botasso, Alberto Chividini, José Della Torre, Ramón Mutis, Rodolfo Orlandini, Fernando Paternoster, Adolfo Zumelzú, Juan Evaristo, Luis Monti, Edmundo Piaggio, Pedro Suárez, Roberto Cherro, Atilio Demaría, Mario Evaristo, Manuel Ferreira, Natalio Perinetti, Carlos Peucelle, Alejandro Scopelli, Carlos Spadaro, Guillermo Stábile y Francisco Varallo.
La previa de la final. Varallo estaba desgarrado; Bossio no brindaba seguridad en el arco y la titularidad quedó en manos de Botasso. Los referentes del plantel trataron de convencer a Ferreira para que juegue como insider izquierdo, porque el puesto de centrodelantero era de Guillermo Stábile. Demasiados problemas en la concentración argentina (La Barra de Santa Lucía), que solo entibió la presencia de Carlos Gardel con sus guitarristas, en la víspera del partido.
Los dirigentes presionaron y obligaron a jugar a Monti y a Varallo. Pese a todos estos problemas, Argentina se fue al descanso venciendo 2-1, con goles de Peucelle y Stábile. A los 57’, 68’ y 89’, los tantos de Uruguay dieron vuelta el resultado.
Partidos: Jugados 5, ganados 4 y perdido 1 (8 puntos).
Goles: 18 a favor y 9 en contra.
Goleadores: Stábile (8); Peucelle (3); Monti y Varallo (2); Mario Evaristo, Scopelli y Zumelzú (1).
Partidos jugados: Della Torre (5); Paternoster, Monti, Juan Evaristo, Varallo, Nolo Ferreira, Mario Evaristo, Peucelle y Stábile (4); Bossio y Orlandini (3); Botasso y Arico Súarez (2); Muttis, Perinetti, Cherro, Chividini, Zumelzú, De María, Spadaro y Scopelli (1).
Jugadores utilizados: 21.
Carlos “Barullo” Peucelle: Delantero de la Selección argentina 1928-1940
Angel Luis Bossio, el arquerazo de la “generación de plata” (1928-1930)
15 de julio de 1930: Debut argentino en la historia de los mundiales
Luis Monti: El gran capitán de plata (Amsterdam ’28 y Montevideo ’30)
Francisco Varallo: El más joven de los subcampeones de Uruguay 1930
Historias secretas de los mundiales, por Alejandro Fabbri: Uruguay 1930