La noche más larga del fútbol argentino, terminó en tribunales

La definición del descenso ’77, empezó el 16 de noviembre y se cerró en la madrugada del día siguiente. En el Gasómetro de Av. La Plata, Platense y Lanús igualaron sin goles en los 90’ y la paridad se extendió en el suplementario. Entonces comenzó la serie interminable de 22 penales, custodiados por el árbitro Barreiro. Lanús no repitió ejecutantes y para Platense, Arturo Juárez pateó dos veces porque no lo hizo su arquero Miguelucci.

En la cobertura de “El Gráfico” 3033 (22 de noviembre), nadie se dio cuenta. Subrayaron el penal ejecutado por el arquero de Lanús, sin advertir que faltaba el de Platense. “¡Este lo pateo yo! Los que oyen giran sorprendidos para saber quién es el valiente -o el loco- que acaba de decir eso con tanta firmeza. Y lo ven. Es el arquero Rubén Sánchez, que con la pelota bajo el brazo se encamina hacia el punto del penal. Pero Miguelucci, que ya encontró su lugar en el Olimpo calamar, ataja casi sin moverse ese tiro débil y al medio”. En el epígrafe de la foto, en la que el 1 de Platense consuela a Sánchez, la revista dice: “No importa Rubén, solo la gente de coraje puede hacer lo que vos hiciste”.
La nota terminó con el “héroe” y el “villano” de la noche, aunque el segundo dato se escondió detrás del dramatismo de la noche: “A la una de la madrugada, un señor de 36 años, vestido de arquero y con una pelota de fútbol debajo de su remera, camina por la calle Inclán hacia Avenida La Plata. Osmar Abel Miguelucci es su nombre. Está llorando, pero nadie se da cuenta porque a esa hora llueve torrencialmente”.

El Granate se fue a la B y luego a la C, pero en el ’78 inició un reclamo contra la AFA, en la justicia ordinaria. Este tipo de litigios, está prohibido por el estatuto de la FIFA y el castigo es la desafiliación de la casa matriz. Entonces para tener el Mundial en paz, Lanús recibió una compensación económica y desistió del juicio.

Scroll al inicio