Cuando a fines de la década del ’60, el tacticismo amenazaba con apoderarse del corazón del fútbol, Dante Panzeri editó en un libro (1967), que puso a toda la comunidad de este deporte (jugadores, técnicos, preparadores físicos, hinchas y periodistas), en “estado de discusión permanente”.
Quien en esta batalla intelectual, sostiene que “el fútbol para ser serio, tiene que ser juego”, enfrenta al ejército de superficiales (tribuneros y mediáticos), con la solidez que solo habita en la profundidad del mensaje. Si la industria o el show, se comen el aspecto lúdico del deporte, algún día se quedarán sin producto para vender, sentencia el espíritu de este histórico trabajo.
El director de El Gráfico en los ’60, explica que los jugadores tienen en sus manos la posibilidad de terminar con los pizarrones, entendiendo que la táctica casi nunca tiene respuesta para enfrentar lo inesperado (“Rojitas está formado en la Universidad del Instinto”, decía Panzeri). Y condena a los devaluadores del pasado, cuando dispara que “lo antiguo puede no ser caduco y lo moderno puede no ser progresista”.
Fragmentos de “Dinámica de lo impensado”
“¿Quién sabe de fútbol? ¿Los que dan diplomas? Nadie que dé diplomas podría probrar, que sabe todo lo que puede imprevistamente producir un jugador. Eso no lo sabe ni el jugador, al que mucho más que pensar, le salen esos imprevistos”.
“Nadie sabe verdadera y probadamente de fútbol. El fútbol es ciencia oculta, de imposible enseñanza académica. El fútbol es empirismo”.
DNI: La sinceridad descarnada, de la prosa periodística de Dante Panzeri