Tres años después, el desconocido había llegado al arco de River Plate

En “El Gráfico” 2325 (29 de abril de 1964), apareció la cobertura de la primera fecha del torneo y uno de los datos más importantes de la jornada, fue el debut de Hugo Orlando Gatti en el arco de River. El Millonario derrotó 1-0 a Chacarita en su visita a San Martín y el análisis estuvo a cargo del gran Osvaldo Ardizzone. Y el periodista apostó muy fuerte por el futuro de un jugador que rompía el molde histórico de los arqueros y que iba a relegar de a ratos a la mítica figura de Amadeo Carrizo, en los cuatro años que jugó en Núñez.
“Gatti le ganó a la tribuna”, sentenció Osvaldo: “Sacó una pelota sin aprisionarla por encima de la cabeza del atacante y se la entregó a Ditro. Y silbaron. Y Ditro salió jugando con 30 metros de ventaja. Salió a pedir una pelota en el vértice del área fabricándole el dos-uno a favor de Ditro. Y silbaron otra vez.
Salió a cortar una entrada de Rambert, en la raya blanca de las 18 y salvó el gol. Y no silbaron. Salió a interceptar una pelota larga con Conigliaro en posición favorable de gol. Y aplaudieron. Y volvió a cortar otra. Y volvieron a aplaudir.

No fue nunca ovación. No alcanzó la elocuencia de una admiración total. Pero se silenciaron los silbidos y no atronaron el aire las hostilidades de gritos intencionales. GATTI PUEDE LLEGAR A GANARLE A LA TRIBUNA DEFINITIVAMENTE.

Cuando consiga atemperar la excentricidad poco seria de su confianza ilimitada, de sus actitudes excesivamente jóvenes. Cuando su vestuario se desdibuje en la anónima uniformidad de todos los colegas.
Gatti no sabe que la opinión pública es muy difícil.
Gatti debe aprenderlo. Y entonces el resto será fácil, porque tiene condiciones para llegar a los escalones más altos, a un sitial que para muchos se le negó tras el partido con Boca. Pero ¿Qué es un partido? Nadie ha estado libre. Miremos atrás”.

La revista abrió analizando a los hombres más esperados del regreso del fútbol (Menotti, Matosas, el Tanque Rojas, etc.) y en “Conclusiones del primer domingo”, señaló que el ex arquero de Atlanta en los tres palos de River, fue “el mismo Gatti de siempre. Con la misma riqueza técnica, con la misma gran capacidad de jugador. Buena actuación. Saliendo a cortar y entregando. Sin errores”.

CHACARITA JUNIORS 0-RIVER PLATE 1 (26 de abril de 1964)
CHACARITA JUNIORS: Cordero; Seijo e Iñigo; Laginestra, Sanguinetti y Mariotti; Biaggio, Roldán, Conigliaro, Rambert y Rabbito.
RIVER PLATE: Gatti; Ramos Delgado y Ditro; Matosas, Rojas y Varacka; Onega, Pando, Artime, Delem y Más.
Goles: ST 23’ Rojas.
Juez: D. Goicoechea.
Recaudación: $ 1.709.090.-

En un recuadro titulado “Solo un desconocido”, “El Gráfico” hizo memoria y recorrió el principio de una historia que en ese momento tenía horizonte incierto para un jugador que por sus características, iba a ser resistido por una comunidad futbolera de gustos conservadores: “1961. Cancha de Atlanta. La soledad de una práctica del equipo de tercera. El del buzo oscuro es Capella, arquero titular. El que está al lado es el suplente, un muchacho que llegó de afuera, procedente del Club Huracán de Carlos Tejedor, sin costarle un solo peso a Atlanta. La única cláusula de su contrato era la pensión asegurada y la posibilidad de un empleo en una fábrica de gorras. Ni sueldo ni prima. Una estampa poco convincente en una plaza de Tarzanes y un flequillo que lo acompañó desde niño. Era sólo un desconocido, un intrascendente que estaba lejos del ruido, de los gritos hirientes y las rechiflas ensordecedoras. 1964. Hugo Gatti piensa muchas cosas mirando esta foto…”.

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