El técnico de Francia se trasladaba de Saint-Sevin a Burdeos, la tarde del 23 de mayo de 1978. Allí tenía que tomar un tren con destino a París, para subir al Concorde en el que la selección francesa viajaría a Buenos Aires, previa escala en Dakar.
En la ruta, un coche bloqueó al que transportaba a Hidalgo. Del vehículo bajaron tres personas, una de ellas armada. Le ordenaron dirigirse a un bosque cercano. El entrenador se resistió y pudo quitarle la pistola a uno de los secuestradores. Los otros dos escaparon.
Hidalgo hizo la denuncia policial y describió al jefe de la banda, como “un hombre de aspecto mediterráneo de unos 50 años”. La policía confirmó que el arma utilizada no estaba cargada y que se movían en un Citröen GS matriculado en París, que había sido alquilado por un militante de Izquierda Proletaria. Horas después y a través de un llamado a la agencia France Press, el grupo asumió la operación inconclusa: “Tenemos el disgusto de anunciarles el fracaso del intento de secuestro de Michel Hildalgo, patrón de la selección francesa. Queríamos con esta acción, de carácter puramente humanitario, llamar la atención sobre la hipócrita complicidad de Francia, principal exportadora de material militar a Argentina y denunciar que con su participación en el Mundial avala las masacres de Videla”. Izquierda Proletaria pedía la liberación y protección hasta la frontera, de “todos los prisioneros sobrevivientes hasta la frontera, sabiendo que está en curso su exterminio”.
En abril de 1978, la derecha francesa se expresaba a través del periodista Jacques Schoonjans. En una nota en el mensuario “Le nouvel Europe magazine”, el autor subrayaba que la realidad argentina que pudo comprobar “es muy diferente a los cuadros de pesadilla pintados por una propaganda interesada”, que hablaban de un país en guerra.
Schoonjans dijo que los militares argentinos a los que entrevistó, le reconocieron haber librado en el pasado reciente, importantes combates “de una tercera guerra mundial no declarada”; pero que entre marzo del ’76 y diciembre del ’77, “la comunidad argentina ha comenzado a resurgir de las profundidades a las que había sido empujada por el terrorismo y el desgobierno”.
A una semana del comienzo del mundial, Francia era escenario de los debates más fuertes en torno a Argentina ’78. El Comité del Boicot de la Organización de la Copa Mundial de Fútbol por la Argentina, liderado por Pierre Grenet, seguía reclamando no participar; mientras los Montoneros exiliados apoyaban el viaje, porque creían que la presencia extranjera iba encontrar las pruebas del terrorismo de Estado.
Por su parte, importantes dirigentes del Partido Comunista Francés como George Marchaisse, se mostraban a favor de la Copa del Mundo, argumentando que había muchos países en el mundo a los que la selección francesa debería renunciar.
El Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen creado en 1972, empapeló la capital con mensajes en los que se apoyaba la organización del Mundial en Argentina y se pedía que no se mezclara política y deporte…