La ausencia de Cruyff en 1978: Mito de un boicot por razones “políticas”

– ¿Cuáles son las razones de su negativa?
Ya he dicho que quiero terminar mi carrera futbolística en Barcelona. Es una decisión tomada, nada más.
– ¿Hay algo o alguien que pueda hacer cambiar su posición?
No, definitivamente no. A esta altura estoy completamente convencido de lo que hago.
– ¿No tiene miedo de arrepentirse?
Como ser humano que soy, puedo equivocarme. En mi vida, más de una vez cometí errores de los que luego me arrepentí.
– Hace un tiempo el periódico madrileño “El Alcázar”, publicó una nota titulada: “Cruyff no juega el Mundial, porque no lo deja su mujer”. ¿La leyó?
No leo diarios.
– En la nota se dice que su mujer le hizo prometer en Alemania que nunca más estaría concentrado el tiempo que exija, por ejemplo, un Mundial, luego de un escándalo cuando festejaron un triunfo en una piscina, desnudos, con un grupo de jóvenes.
Eso que usted me cuenta, me hace reír.
– ¿Hay alguna razón política que le impida viajar a la Argentina?
No, no.
Juan José Panno
publicó en “Goles”, seis meses antes del inicio de Argentina ’78, un diálogo con Cruyff para intentar saber por qué no concurriría al próximo Mundial.

Carlos Ares viajó a Barcelona para tener un mano a mano con el crack del azulgrana catalán: “No voy al Mundial, porque lo tenía decidido desde que terminó el de Alemania. Estoy cansado del fútbol. No quiero concentrarme, ni asumir la responsabilidad que para mí significa un Mundial. Estoy en condiciones de jugar hasta que termine mi contrato con el Barcelona y nada más. Físicamente quizás podría seguir, pero no tengo más ganas. El fútbol me sigue gustando como juego, pero la vida de un profesional no tiene nada de juego. En Holanda me buscarán enseguida un reemplazante y pronto se van a olvidar de todo este asunto. El fútbol es así” (“El Gráfico” 3044, 7 de febrero de 1978).
En la nota negó amenazas para que no juegue el Mundial, la versión sobre un pedido de la reina para integrar la selección holandesa y el rumor periodístico que hablaba de un ruego de su esposa, para no estar en la Copa con la camiseta naranja.
El informe mostraba tres bolsas con cartas de holandeses pidiendo que jugara el Mundial y subrayaba que habían llegado a Barcelona por correo, cerca de 40 mil mensajes rogando que otra vez se ponga la 14.

El 3 de junio de 2008, “La Voz del Interior” mostró una entrevista a Johan Cruyff, realizada por Gustavo Farías. El mejor jugador holandés de todos los tiempos, confesó que su decisión de no venir a Argentina 1978, estuvo muy lejos de una cuestión política.
Las dudas que provocó el silencio del jugador del Barcelona, que por entonces tenía 31 años, motivaron el crecimiento del rumor: no viene en señal de repudio a la dictadura argentina. Su cuerpo venía soportando el peso de cuatro atados de cigarrillos por día, adicción que lo obligó a una operación de doble bypass en 1991, cuando era director técnico del azulgrana catalán.
En aquella nota, expuso dos grandes razones: pesó mucho en su decisión, el intento de secuestro del que fue víctima en 1977 y también la necesidad de cumplir con la promesa de abandonar el fútbol, ese mismo año: “Para jugar un Mundial hay que estar un 200 por ciento motivado y yo en esa época no lo estaba. Entonces, mi decisión no estaba tomada en el último mes, sino que ya lo había decidido un año y medio antes. Siempre sostuve que iba a jugar las eliminatorias, para clasificar a Holanda al Mundial, pero que no iría a Argentina”.

Si el jugador hubiera tenido una posición política crítica frente a la dictadura argentina, su personalidad sumaba por entonces, muchísimos antecedentes que hablaban de un hombre, que seguramente no hubiera escondido nada. La historia de Johan Cruyff enfrentando al poder real, tiene un capítulo memorable cuando se negó a jugar con camiseta Adidas en el Mundial ‘74. La marca alemana, era uno de los soportes más importantes del resultado económico de la copa; pero el crack fue muy leal a su histórico contrato con los botines Puma (Las dos marcas eran de los hermanos Dassler y ambos nacieron en Adidas; pero la afinidad hitleriana de Adi generó la ruptura y el nacimiento de Puma).
La discusión fue muy áspera, porque no se trataba de discutir solo con una de las empresas líderes del comercio de ropa deportiva en el planeta, la pelea de fondo fue con el que gritaba ser el principal damnificado: la FIFA.  Pero el 14 holandés tenía como gran aliado a su fútbol y a la cuota de espectáculo que le aseguraba al campeonato; dato que lo blindaba ante cualquier rival, sin importar su tamaño y poder de fuego. La decisión implicó para Adidas, ceder algo para no perder a Holanda: Cruyff jugó el torneo con una camiseta de 2 tiras en lugar de 3 y la marca vistió al resto de los jugadores, del futuro subcampeón del mundo.

“¿Qué le faltó a Holanda para ser campeón?”, preguntó Farías. “Hacer un gol en el último minuto. La pelota no entró y la historia fue distinta”, dijo Cruyff.
“¿Para usted Argentina fue un justo campeón?”, consultó el periodista. “Sí, sí. Aunque lógicamente hubo cosas que rodearon el éxito, que tuvieron su influencia en el aspecto deportivo”, sentenció el jugador.
En 1978, la 14 holandesa estuvo en manos de Jan Boskamp, un volante del Racing de Bélgica.

El 7 de noviembre de 1978, Ajax enfrentó al Bayern Munich, en el partido homenaje a Cruyff.  Pero en realidad, no lo estaban despidiendo de la actividad, sino del fútbol europeo. En 1979 llegó a la North American Soccer League, fichando para Los Angeles Aztecs (antes jugó algunos amistosos en el ’78, con la camiseta del Cosmos) y al año siguiente, jugó para el Washington Diplomats.​
La primera mitad de 1981, fue jugador del Levente, en la Segunda División española y los últimos meses del año, regresó a Washington de nuevo.​ Se despidió del Ajax en la temporada 82-83 y se retiró a los 37, jugando para el Feyenoord.

En 1993, Cruyff le confesó un secreto a Radio Cataluña: En el ’77 fue víctima en su casa de Barcelona, de un robo. Las fuertes escenas de violencia que vivió junto a su familia, lo llevaron a no despegarse por esos días, de su mujer y sus hijos.

Autobiografía Cruyff: Su influencia como futbolista y director técnico

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