“El buen jugador es aquel que toca el balón una vez y sabe a dónde correr; en esto es en lo que se basa el fútbol holandés. Aparte de la calidad de los jugadores, el fútbol total, es sobre todo, cuestión de distancia y posicionamiento. Esa es la base de todo el pensamiento táctico. Si aciertas con la posición y la distancia todo encaja. También requiere mucha disciplina. Nadie puede ir por su cuenta. Eso no funciona. Si alguien empieza a presionar un contrario, el equipo entero debe unírsele.
La defensa se basa en darle la menor cantidad de tiempo posible al contrario, o que cuando tienes la posesión del balón debes asegurarte de que dispones de la mayor cantidad posible de espacio, mientras que cuando lo pierdes hay que minimizar el espacio que tiene el oponente.
Todo el mundo sabe que me gusta el fútbol cuando se juega al ataque, pero para poder atacar antes tienes que defender presionando, y para poder hacer eso debes saber presionar el balón. Con el fin de hacerlo lo más fácil posible para todos los jugadores, hay que crear tantas líneas como sea posible. De modo que quien lleva el balón siempre tenga alguien delante y alguien al lado. El espacio entre quien lleva la pelota y esos otros compañeros no debería ser nunca superior a diez metros. Cuando hay mucho espacio, aumenta el riesgo.
A mí me gusta usar cinco líneas sin contar el portero: los cuatro defensas, un centrocampista central atrasado, dos centrocampistas extremos a ambos lados de este presionando hacia delante, un delantero jugando en profundidad o adelantado y dos delanteros en los extremos. En un despliegue de ataque, el terreno de juego va desde la mitad inferior del círculo central hasta el área de penalti del contrario. Esto crea un campo de 45 metros de longitud y 60 metros de anchura. Con un espacio de unos nueve metros entre líneas”.
Por Hernán Campana – Hendrik Johannes Cruijff, fue un referente del futbol planetario, primero brillando como jugador y posteriormente como conductor técnico. Recibió en tres ocasiones el Balón de Oro al mejor europeo (1971, 1973 y 1974).
Director de orquesta del Ajax. Con el conjunto de Amsterdam consiguió seis Ligas, cuatro Copas de Holanda, tres Copas de Europa, una Copa Intercontinental y una Supercopa.
Fue el artista que gestionó la revolución del futbol total. Su mejor versión vistiendo la Naranja se vio en el Mundial ‘74 y paradójicamente la selección holandesa perdió la mítica final contra Alemania Federal. A pesar del resultado, los dirigidos por Rinus Michels pasaron a la historia como uno de los mejores equipos del siglo XX.
Los cambios de ritmo de Cruyff, fueron indescifrables para sus adversarios. Cuando daba la sensación de frenar, arrancaba nuevamente sin perder la coordinación del balón. Técnica fina y presencia en todos los sectores del campo, en función de las exigencias de cada movimiento del equipo. Su visión y compresión del juego, fueron notables.
“El Fútbol Total, en cualquier caso, es cuestión de distancias en el terreno y entre las líneas. Si juegas así incluso el arquero debe entenderse como una línea. Como el portero no puede coger el balón con las manos si se lo pasan, el también debe ser capaz de jugarlo. Tiene que asegurarse de que los defensas reciban el balón en el momento exacto. A menudo tiene que quedarse en el borde del área de penalti, para convertirse en una opción para sus compañeros de más adelante.
En nuestro estilo de juego en el Mundial de Alemania, no había sitio para un portero que no saliera nunca debajo de los palos.
Y, como ya he dicho, me gustaba hacerlos cuestionar el pensamiento tradicional diciéndoles que el delantero era el primer defensa, haciendo que el portero comprendiese que él es el primer atacante y explicando a los defensas que ellos determinaban la longitud del campo. Con la idea central de que las distancias entre las líneas nunca pueden ser superiores a los diez o quince metros. Además, todos tenían que interiorizar que, cuando se tiene la posesión del balón, hay que crear espacio, y que sin él hay que reducirlo. Eso lo consigues siguiendo de cerca visualmente a todos los demás. En cuanto uno echa a correr, el otro le sigue”.
Tras romperla en el Ajax (1964-1973), pasó al Barcelona (1973-78). Mientras el club holandés negociaba su traspaso al Real Madrid, el flaco mostró la misma rebeldía que lo distinguía en el campo y decidió fichar por el conjunto blaugrana, convirtiéndose en el traspaso mas caro de la historia hasta ese momento. Después de 14 años sin títulos, la llegada de Johan fue vital para cortar esa racha.
Su paso por el soccer de los Estados Unidos comenzó en Los Angeles Aztecs, luego de un frustrado fichaje en el Cosmos (jugó un amistoso frente a Resto del Mundo) y su segundo equipo fue el Washington Diplomats. En 1981, jugó 10 partidos en el Levante y regresó al equipo de la capital estadounidense. A los 34 años volvió al Ajax, jugando dos temporadas y logrando dos ligas y una copa. Tres años después pasó al Feyenoord, clásico rival del Ajax y en una temporada logró el doblete, Liga y Copa y en lo individual fue designado el mejor jugador del campeonato local. Finalizaba de esa manera, una carrera magnifica.
El béisbol es el típico deporte que puede hacer surgir el talento en los entrenamientos, porque tiene muchos paralelismos con el fútbol. Por ejemplo, la velocidad de arranque, deslizarse por el suelo, la orientación espacial, aprender a anticiparse a los movimientos y mucho más. Son los mismos principios que aplica el Barcelona en sus ejercicios de control y pase en los rondos, que son a su vez, la base del estilo tiki-taka.
Estoy seguro de que a mí me funcionó porque seguí profundizando en el béisbol más adelante, lo que significa que como entrenador pude transferir con éxito varios consejos del béisbol al fútbol. Lo mismo ocurre con la costumbre de intentar anticiparse, algo que también me enseño el béisbol.
Siempre estas ocupado tomando decisiones entre el espacio y el riesgo en fracciones de segundo. Para ser bueno en béisbol hay que puentear el espacio entre el corredor y la base, y mandar allí la pelota antes de que llegue el corredor. También me enseño pensamiento táctico: tomar la decisión correcta y llevarla a cabo técnicamente bien.
Descubrí que el cordón puede no ser un obstáculo, sino que podía convertirlo en un compañero de equipo para el uno-dos. De modo que gracias al cordón pude trabajar mi técnica. Cuando el balón rebota sobre superficies diferentes con ángulos extraños, tienes que reajustarte al instante. A lo largo de mi carrera la gente se ha sorprendido a menudo de verme patear o pasar desde un ángulo inesperado, pero eso se debe a como me críe. Lo mismo ocurre con el equilibrio. Cuando te caes sobre cemento, duele y, por supuesto, no quieres que te pase. Así que juegas al fútbol procurando no caerte. Fue jugar así, intentando reaccionar ante la situación en todo momento, lo que desarrollo mis habilidades como futbolista.
Y, como ya he dicho, me gustaba hacerlos cuestionar el pensamiento tradicional diciéndoles que el delantero era el primer defensa, haciendo que el portero comprendiese que él es el primer atacante y explicando a los defensas que ellos determinaban la longitud del campo. Con la idea central de que las distancias entre las líneas nunca pueden ser superiores a los diez o quince metros. Además, todos tenían que interiorizar que, cuando se tiene la posesión del balón, hay que crear espacio, y que sin él hay que reducirlo. Eso lo consigues siguiendo de cerca visualmente a todos los demás. En cuanto uno echa a correr, el otro le sigue”.
EL ENTRENADOR. Tuvo la ideas muy claras desde el inicio de su nuevo rol. El entrenamiento se basaba en la técnica y su objetivo era recuperar la identidad que tuvo el Ajax a fines de la década del ’60. Remodeló toda la estructura deportiva del club, plan que años más adelante daría sus frutos con una camada de grandes jugadores, como Clarence Seedorf, Edgar Davids, Ronald de Boer, etc.
El 6 de junio de 1985 firmó para el Ajax, sentado en el banco sin haber realizado el curso de técnico, logro el reconocimiento de la revista “World Soccer Magazine” como el mejor entrenador del mundo, conquistando dos ligas y una Recopa de Europa.
“Tomemos la combinación de Ronald Koeman, a quien fiché en 1989, y Pep Guardiola, a quien ascendí al primer equipo en 1990, como dúo de defensa central en el Barcelona. Ninguno de los dos era rápido, y tampoco eran defensas. Pero nosotros siempre jugábamos en campo del oponente. Calculé las probabilidades basándome en los tres pases que podía realizar el equipo contrario. En primer lugar, un pase en profundidad que supera nuestra última línea. Si el portero era bueno y estaba situado lejos de la portería, siempre podría hacerse con la pelota. A continuación, un pase cruzado. Para eso tenía defensas rápidos que estaban entrenados como extremos. Siempre llegaban a tiempo de interceptar el balón. Y la última opción era un pase corto por el centro. Guardiola y Koeman eran tan fuertes en el plano posicional que siempre los interceptaban, a pesar de que, claramente, no eran los defensas centrales ideales. Seguramente era ese el motivo por el que funcionaba. Porque el portero estaba en la posición correcta y los defensas hacían lo que había que hacer.
De modo que trabajábamos constantemente con los defensas para encontrar esas soluciones. Como presionar al contrario no mediante sprints de treinta metros, sino a base de moverse unos pocos metros en el momento justo”.
El 4 de mayo de 1988 asumió como entrenador del Barcelona, cuando el club atravesaba una gran crisis deportiva, similar a la que había tenido en su llegada como jugador. En su primera temporada logró la Recopa de Europa. Luego del fichaje de Laudrup, los blaugranas obtuvieron la Copa del Rey en el verano del 1990. La llegada de Stoitchkov sería clave para el inició de un proceso exitoso poniendo fin a la hegemonía del Real Madrid, arrebatándole la liga en la última fecha, dos veces consecutivas, con la ayuda del gran Tenerife de Jorge Valdano, Angel Cappa y Fernando Redondo.
A partir de ahí, sería considerado el “Dream Team” y recordado fundamentalmente por la Copa de Europa ganada en Wembley, la primera en su historia, venciendo a la Sampdoria en el minuto 111, con gol de tiro libre de Ronald Koeman.
Ganó cuatro ligas con el Barcelona y se fue del club en la temporada 1995/96.
“Para mí todo empezaba en la calle. La zona en la que yo vivía era conocida como la aldea de cemento, un experimento de las casas baratas realizado tras la Primera Guerra Mundial. Era una zona obrera y los niños pasábamos tanto tiempo afuera de casa como nos fuera posible; desde que puedo recordar jugábamos al fútbol donde podíamos. Ahí fue cuando empecé a pensar en cómo convertir las desventajas en ventajas.
Yo digo, no corráis mucho. El fútbol se juega con el cerebro. Hay que estar en el lugar preciso en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde. El béisbol me permitía centrarme en muchos detalles que después resultarían muy útiles para mi en el fútbol. Como cachter eres tú quien determina el lanzamiento del pichter porque él no tiene visión global del campo, en cambio tu sí. Aprendí que tienes que saber a donde lanzar la bola antes de recibirla lo que significaba que tienes que tener una idea clara del espacio que te rodea y de dónde está cada jugador antes de lanzar.
Ningún entrenador de fútbol me dijo jamás que tenía que saber a dónde iba a pasar la pelota antes de recibirla, pero tiempo después, cuando ya jugaba al fútbol profesionalmente, las lecciones aprendidas en béisbol, como concentrarme en tener una visión de conjunto, surgieron en mi de manera natural y se convirtieron en mi mayor virtud”.
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