Cruyff se negó a jugar con camiseta Adidas, el Mundial ‘74. La marca alemana, era uno de los soportes más importantes del resultado económico de la copa, pero el crack fue muy leal a su histórico contrato con los botines Puma. Las dos marcas alemanas, eran de los hermanos Dassler y ambos habían ingresado al mercado a través de Adidas, utilizando como gran trampolín los Juegos Olímpicos de 1936. Pero la afinidad hitleriana de Adi generó la ruptura y el nacimiento de Puma.
La discusión con Cruyff fue muy áspera, porque no se trataba de enfrentar solo a una de las empresas líderes del comercio de ropa deportiva en el planeta, la pelea de fondo fue con el que decía ser el principal damnificado: la FIFA. El 14 holandés tenía como gran aliado a su fútbol, a la cuota de espectáculo que le aseguraba al campeonato; un dato que lo blindaba ante cualquier rival, sin importar su tamaño y poder de fuego.
La decisión implicó para Adidas, ceder algo para no perder a Holanda. Cruyff jugó el torneo con una camiseta de dos tiras en lugar de tres y de ese manera, la marca pudo vestir al resto de los jugadores del subcampeón del mundo.