“Hablemos de fútbol”: Bilardo, Diego Maradona y más de 130 invitados

El ciclo de ESPN, con Víctor Hugo Morales y Roberto Perfumo, se transformó en libro de la mano de Planeta (2006); cuando cumplió su cuarta temporada y más de 200 programas. Un texto donde el fútbol se vive a través del análisis del juego, muy lejos cualquier condimento mediático, que cotidianamente nos aleja de su esencia.

Capítulo 1 – UNA NOCHE INOLVIDABLE: “No fue una noche más. Nunca puede serlo cuando Diego Maradona se hace presente en algún rincón del Planeta. Su figura siempre magnetiza y sus palabras, como lo fueron sus gambetas y sus goles, despiertan encantamiento. Y esta vez, el placer de tenerlo fue nuestro, de ‘Hablemos de fútbol’, por aquel junio de 2005”.

Capítulo 2 – EL JUGADOR, EL EDITOR DE LA PELICULA: “Es un afortunado: cuando una pelota viaja en el aire, todo se le vuelve posible. Todo: inventar y sudar, buscar y encontrar, intentar y ganar, intentar y perder, contar con los otros o animarse en soledad, tener éxito o tener pesar, imaginar y hacer, imaginar y deshacer, alegrarse hasta desbordar, llorar hasta el final, dejar el alma y que nadie lo advierta, poner el arte y que el universo lo aplauda, generar el amor o despabilar la ira, ganar y perder, crear y pensar, pensar y crear. El futbolista es un afortunado porque su tarea consiste en aquello que más humanos vuelve a los hombres: se la pasa jugando”.

Capítulo 3 – EL FUTBOL QUE VEMOS HOY: “Increíble: es el mismo y, también, es otro. Asombroso: es una tormenta de tensiones y de presiones y, a la vez, es un espacio donde aún soplan brisas en libertad. Indomable: es tratado casi como una ciencia y, sin embargo, cautiva cuando se parece al arte. Contradictorio: es un campo de especulaciones y de cálculos, de previsiones y de sistemas y, pese a todo, seduce cuando sucede lo impensado. Maravilloso: acaso por eso mismo o por todo eso, el fútbol de hoy sigue siendo fútbol”.

Capítulo 4 – EL JUEGO: “Ahí está todo: una esperanza diferente de todas las esperanzas porque se vuelve real cada vez y cada domingo, un acto de encanto individual y colectivo, una pasión en la que a veces cabe y a veces no cabe la razón, un arte lleno de fuerza, una fuerza que no sólo brota de los cuerpos, unos cuerpos empujados por la intuición y por la inteligencia, una intuición y una inteligencia que no funcionan si no tienen detrás el corazón. Eso es el juego. Eso es el fútbol. De nuevo: ahí está todo”.

Capítulo 5 – PLANETA FUTBOL: “Casi una lluvia de la modernidad: está en todos los momentos y en todos los sitios. Lo palpita un chico que le escapa al hambre en el sur del universo y lo paladean en muchos nortes, montones que no parecen conocer ninguna escasez. Fútbol y más fútbol, en el que la edad de lo global amenaza con arrasar diferencias casi como si fuera un delantero voraz frente a una defensa torpe. Y aún así, está esa gambeta con sello local, esa tradición nacional o continental que no se rompe del todo, ese volante con marca de origen. Irrepetible planeta el Planeta Fútbol: allí las fronteras se hacen y se deshacen todo el tiempo”.

Capítulo 6 – EL DIRECTOR TECNICO: “Parece que no, pero el juega. Parece que está quieto, pero él tiene cada célula corriendo un maratón. Parece que quisiera prever noventa infinitos minutos, pero él conoce que su destino viene o se va en la fugacidad de un segundo. Parece que imaginara controlar cada pieza, pero aunque disimule, el debe asumir que sólo puede orientar la conducta de unos muchachos. Parece que está sentado en un trono, pero él advierte que apoya el cuerpo en una silla siempre inestable. Parece que es muchas cosas el director técnico, pero él sabe que, en esencia, es un hombre de oficio redondo y corazón de fútbol”. 

Capítulo 7 – TACTICA Y ESTRATEGIA: “Ahí están: son el juego adentro del juego, la pata oculta de un mueble que amaga tener todo a la vista, la variante para lo que ya está hecho, la sorpresa en una escena construida para dar sorpresas, el saber de una actividad sin universidades, la arquitectura de una realidad que nunca se construye del mismo modo. Ni son jugadores, ni son arcos, ni son césped y, no obstante, los hombres, el tiempo o lo que sea los volvieron protagonistas. Táctica y estrategia: dos palabras con un lugar en la cancha”.

Capítulo 8 – EL FUTBOL DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE: “Dice el reglamento que el fútbol sólo pone a un equipo frente o otro equipo. No es verdad. La vida indica algo distinto. En el fútbol hay, por lo menos, otros dos partidos siempre en juego. En el primero, el presente se la pasa disputando un duelo desfavorable contra el pasado; en el segundo, también es el presente el que aborda un desafío complejo porque su rival es el futuro. El fútbol es un juego instalado en la línea del tiempo, y al presente, ese equipo tan expuesto, nunca le es sencillo competir con los goles de la nostalgia o con la seducción perfecta del porvenir. Ambos partidos están abiertos. No hay manera de no tentarse con jugarlos”. 

Capítulo 9 – EL ARQUERO: “Dos cosas le caben en las manos: el oro o el vacío. Y algo peor: lo sabe. Lo sabe desde chiquito, porque eso que hace desde chiquito o no se hace. Lo sabe desde cuando hubo algo o alguien que lo empujó a un lugar distinto, a un reto casi sin auxiliares, a respirar con la tribuna en la espalda y el riesgo ante la frente. A, justamente poner las manos. Y a algo peor: si atrapa el oro -o la pelota-, apenas cumple con su función; si se queda vacío -o sin la pelota-, no solo carga con la bronca sino con la de muchos. Oficio extraño de gente irrepetible, el arquero justifica su papel y su dificultad por una razón de honor: no cualquiera en la existencia puede ser número 1”.

Capítulo 10 – ANECDOTAS: “El fútbol y sus anécdotas. Quince momentos especiales”.

Capítulo 11 – EL SUPERCLASICO: “Allí pasa lo que no pasa casi nunca. Porque es fútbol, pero no sólo fútbol. Porque es pasión, pero no sólo pasión. Porque es el cruce de dos camisetas legendarias, pero no solo el cruce de dos camisetas legendarias. Porque es la memoria enorme de goles y de figuras, pero no solo es esa memoria. Puede repetirlo cualquiera que alguna vez estuvo ahí jugando, hablando, dirigiendo, curioseando, mirando, palpitando. Boca-River, River-Boca, el clásico de los clásicos, el bien llamado Superclásico es decididamente otra cosa: la sensación incomparable de que por un rato sólo existe ese partido y que el mundo, la vida y todo lo demás pueden esperar”.

Scroll al inicio