

13 de mayo de 1980. Amistoso en Wembley, con victoria del local 3-1 (David Johnson 2 y Kevin Keegan para Inglaterra y Daniel Passarella de penal, el descuento de Argentina). La Selección de César Luis Menotti comenzaba la renovación del campeón ’78, con algunas figuras del Juvenil que había conseguido el título mundial en Tokio.
Inglaterra: Clemence; Neal (Cherry), Sansom, Thomson y Watson; Wilkins, Keegan y Coppell; Johnson (Birtles), Woodcock y Kennedy (Brooking). DT: Ron Greenwood.
Argentina: Fillol; Olguín, Van Tuyne, Passarella y Tarantini; Barbas (51′ Ischia), Gallego y Maradona; Santamaría (Ramón Díaz), Luque y Valencia. DT: César Luis Menotti.
Goles: 41’ y 50’ Johnson, 68’ Keegan y 55’ Passarella (penal).
Arbitri: Brian R. Mc Ginlay.
Estadio: Wembley.
Público: 90.000 espectadores.
Ese “martes 13”, aquel Maradona de 19 años jugó su partido número 14 con la mayor. En la “Catedral” de Londres, dibujó el borrador del mejor gol de la historia de las copas del Mundo, después de dejar en camino a 5 ingleses y definir sin suerte buscando el segundo palo de Clemence.
Aquella jugada que se convirtió en la “prueba piloto” del golazo en el Azteca de México, el 22 de junio de 1986, pasó por la curaduría de un pibe de 11 años. “Definiste mal, le hubieras amagado, si el arquero ya estaba en el piso”, le dijo al 10 su hermano menor Hugo.
Ya es un mito, ahora, y por eso se han inventado muchas cosas, como que yo pensé en un consejo de mi hermano en el momento… No, en el momento, no, pero después sí me di cuenta, algo me habrá venido a la cabeza, porque definí como mi hermano el Turco me había dicho: resulta que poco más de seis años antes, el 13 de mayo del 80, durante una gira con el seleccionado mayor, contra Inglaterra, en Wembley, yo había hecho una jugada muy parecida, pero muy parecida y definí tocándola a un costado cuando me salió el arquero (“Yo soy el Diego”).