El “poder real” titiritero de la FIFA: Primero Pinochet, después Videla

El 21 de noviembre de 1973, la FIFA pre-Havelange presidida por el inglés Stanley Rous, se puso a tono con la restauración conservadora que se había puesto en marca en América del Sur, desde el 11 de septiembre. Un partido fantasma entre Chile (equipo basado en el Colo Colo subcampeón de la Libertadores ‘73) y la URSS (subcampeón europeo 1972), le dio la clasificación a la Roja para el Mundial de Alemania ‘74.

Después de tres partidos mano a mano con Perú (0-2 en Lima, 2-0 en Santiago y 2-1 en Montevideo), el 5 de agosto de 1973 Chile clasificó para jugar el repechaje. Venezuela se retiró de la eliminatoria y no participó del grupo 3. 

Los soviéticos se negaron a jugar la revancha en el país de Pinochet, alegando cuestiones políticas y de seguridad: “Por consideraciones morales, los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos”, señaló el comunicado oficial del fútbol soviético.
El Estadio Nacional de Santiago, había sido convertido en centro de detención, tortura y muerte. Pasaron por sus tribunas y catacumbas, alrededor de 40 mil personas.

La FIFA envió una comisión para inspeccionar una cancha maquillada para la ocasión, que aún contaba con unos 7.000 detenidos en su interior. Gregorio Mena Barrales, gobernador socialista de Puente Alto y detenido en aquel estadio, declaró que la delegación de la Federación “se paseó por la cancha, miró con ojos lejanos a los presos y se fue dejando un dictamen: En el estadio se podía jugar”. Solo fueron dos veedores, el brasileño Abilio d’Almeida y Helmut Käser, secretario general de la FIFA. Se negaron a viajar, Helmut Riedel de Alemania Oriental y el húngaro Sándor Barcs.

Ante solo 15 mil personas, en un estadio con capacidad para 80 mil, Chile salió al campo, los jugadores saludaron con el brazo derecho en alto y la banda ejecutó el himno local. Como la Federación Internacional ordenó un gol simbólico para asegurar la clasificación, cuando pitó el árbitro chileno, Rafael Hormazábal, cuatro jugadores del equipo que dirigía Luis Alamos, llevaron la pelota hasta el área soviética y el capitán Francisco Valdés, fue el encargado de marcar el 1-0 a los 30 segundos de “juego” (2-0 para la estadística FIFA). El tablero del estadio, con el lema “La juventud y el deporte, unen hoy a Chile”, anunció el resultado final.

En el primer partido (0-0 el 26 de septiembre), solo se produjo un problema menor con los pasaportes, cuando llegó la delegación sudamericana al aeropuerto de Moscú. Los papeles de Elías Figueroa (el mejor jugador chileno de la historia, regresaba después de seis años ausente en la selección) y Caszely (delantero cercano al gobierno de Salvador Allende).

Los directivos del fútbol chileno negociaron con la Junta Militar, el viaje del equipo rumbo a Europa, porque se había decretado la prohibición de salir del país, para todos los chilenos. La dictadura entendió que habilitar la partida, era un signo de normalidad político-social.
Después del partido ficticio, la selección chilena volvió al campo de juego y enfrentó en un amistoso al Santos. Los brasileños golearon 5-0.

 

Clásico en la cancha de Racing, con Héctor Cámpora, Allende y Dorticós

7 de septiembre de 1970: Victoria de Salvador Allende, triunfo de la Unidad Popular

11 de septiembre de 1973: El golpe, la muerte de Allende y el desembarco del neoliberalismo

Scroll al inicio