Alberto Jacinto Armando: Un caudillo conservador en La Ribera

Armando en 1964, mostrando la maqueta de la Bombonera soñada.

Armando nació en Santa Fe en 1910. Fue presidente xeneize, primero en 1954-1955 y luego desde 1959 hasta 1980. La fiebre del consumo del jugador importado a través de la conducción del Puma, la constituyeron la llegada a Boca de Vicente Feola (DT campeón del Mundo con Brasil en el 58), Valentim, Orlando, Almir, Edson dos Santos, Dino Sani y Del Vecchio. Repatrió a Ernesto Grillo del fútbol italiano y compró los goles del Nene Sanfilippo.

Fue el primer presidente local que entendió la importancia de la Libertadores, como dato deportivo y como negocio. Boca, campeón argentino de 1962, cayó en la final continental del ’63 ante el Santos. El presidente tuvo revancha conquistando las copas de 1977 y 1978 y la Intercontinental ’77, en agosto del ’78.
Pasó a la historia por ser uno de los dirigentes más personalistas de nuestro medio y convertirse en el padre de una de las promesas incumplidas, más tristemente célebres del deporte argentino: la inauguración de un estadio para 120 mil personas en la Ciudad Deportiva, prevista para el 25 de mayo de 1975 ante el Real Madrid.

En los medios gráficos deportivos de 1969, aparecía un aviso que decía: “La gente que hace es discutida, pero avanza. Usted sabe que Alberto J. Armando significa visión, empuje, realidades. Que cuando dice haremos, lo hace. Invierta su dinero (no importa la cantidad), en Alberto J. Armando Financiera Mandataria S.A., Av. La Plata 2935. Seriedad, responsabilidad, altos intereses y el aval de la presencia dinámica y transformadora de Alberto J. Armando. Además, la seguridad que otorga el Hollandsche Bank Unie, afiliado al Algemene Bank Nederland. Agente pagador: Banco Holandés Unido”.

La era Armando, tuvo varias coincidencias con el tiempo Mauricio Macri. Los dos manejaron al club con aires monárquicos, en tiempos de vacas gordas deportivas (títulos locales, Libertadores e Intercontinental) y respondieron políticamente a la derecha. Armando fue candidato a gobernador de Buenos Aires en las elecciones de 1973, acompañando el sueño presidencial del Brigadier Martínez (“Presidente joven, sabe y puede”, decía el jingle de campaña del candidato de la dictadura del Gral. Lanusse).

LA CIUDAD DEPORTIVA: Alberto J. Armando se sumó con sus sueños, a la oferta de escenarios para la realización del Mundial ’78. El 4 de noviembre de 1970 en conferencia de prensa, Boca Juniors presentó su nuevo estadio: una cancha con capacidad para 117.500 personas sentadas en 3 niveles, que iba a ser levantada en la isla número 7 de su Ciudad Deportiva. Su inauguración estaba prevista para el 25 de mayo de 1975.
En moneda nacional, el costo estaba planteado en 5.100.000.000 de pesos y todo el complejo abarcaría 34,2 hectáreas sobre terreno ganado al Río de la Plata (estadio 6,5; canchas auxiliares 12,7 y estacionamiento 15).
La maqueta mostraba 1.200 palcos destinados al periodismo, incluyendo 30 cabinas individuales para transmisiones radiales y 10 sectores para canales de televisión. El proyecto hablaba de un estacionamiento con 10 mil plazas.
El 8 de noviembre Boca colocó en el mercado, el 15% de las plateas y palcos con posesión por el término de 25 años, a un valor de 480 millones de pesos viejos.
Casi a las 21:00 horas del miércoles 24 de mayo de 1972, se instaló a 32 metros de profundidad, el primero de los 1.200 pilotes que iban a sostener la mole de cemento. En el acto habló Armando, acompañado por el presidente de facto General Lanusse, el ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique y el intendente porteño, MonteroRuiz. A cargo de la obra, Emprendimientos Sociales S.A. y el diseño, fue del arquitecto Carlos Costa.
El sueño del caudillo boquense, nunca dejó de ser maqueta. Llegó el “Rodrigazo” y después ningún salvavidas del Estado para salvar el proyecto, posiblemente porque Armando fue candidato a gobernador de Buenos Aires en las elecciones de 1973 del Brigadier Martínez (Alianza Republicana Federal), el delfín de la dictadura en retirada.

“La Ciudad Deportiva fue un milagro de muchos argentinos. En primer lugar es la obra de un hombre genial, el ingeniero Luis Delpini, a quien yo miré como un loco cuando me llevó a la Costanera y me dijo señalando el río: ‘Este es el lugar ideal’. Es también el esfuerzo de los miles de argentinos que colaboraron de todas maneras para concretar el proyecto, desde los legisladores que hicieron la ley hasta los que compraron los títulos patrimoniales (vendí 120.000), pasando por miles de gestos de apoyo y adhesión. Yo cometí un solo error en la Ciudad Deportiva, un tremendo error, haber anunciado que el 25 de mayo de 1975 a las once de la mañana Boca iba a inaugurar su estadio en una de las islas. Quedé enganchado con esa frase. Pero tengo atenuantes, primero la gran inflación que produjo el Rodrigazo, en plena tarea de construcción (los pilotes del estadio están puestos). De pronto una bolsa de cemento pasó a costar más que el precio total en que habíamos vendido una platea”. Declaraciones de Armando para “El Gráfico” en 1988).

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