
25 de junio de 1978. La final estaba 1-1 y se jugaban 11 segundos adicionales, a los 90 minutos reglamentarios. Un tiro libre en campo holandés, generó el último pelotazo. Todo indicaba que nada, ni nadie podría torcer el futuro inmediato del partido y que los dos equipos irían inexorablemente al suplementario. No estaban previstos los penales y en caso de empate tras el alargue, habría un desempate el martes 27 de junio.
Pero de pronto, tiro libre y pase largo de Arie Haan para Rensenbrink. El delantero holandés le ganó la posición a la duda de Olguín, la pelota picó sin dueño y el delantero remató sobre la salida de Fillol. La ilusión naranja pegó en el palo derecho del arco argentino y el Tolo Gallego en la puerta del área chica, la reventó a las nubes. 45’16” del segundo tiempo.
Si aquel toque del holandés terminaba en gol, la trama que las Fuerzas Armadas fueron tejiendo a lo largo de los últimos 15 meses para que todo saliera “perfecto”, hubiera estallado en mil pedazos. El fútbol (indomable, dramático, imprevisible y por momentos, “revolucionario” y hasta “democrático”) estuvo a un par de centímetros de gambetear el plan de la dictadura y cambiar el rumbo de la historia negra del Mundial ’78.
Si la Tango no hubiera rebotado en el vertical derecho del Pato, la foto de Videla entregando la Copa estaría manchada por camisetas naranjas, la cámara de Ricardo Alfieri se habría quedado sin el “abrazo del alma” y la imagen de la Junta Militar gritando el tercero de Bertoni a Jongbloed, no existiría…
ROB RESENBRINK: Ya se había convertido en un importante recuadro del archivo del fútbol, cuando marcó el gol 1000 de la historia de los mundiales. El crack del Anderlecht (Bélgica), club para el que anotó 124 goles en nueve temporadas (1971-1980), marcó de penal ante Escocia en Mendoza, el gol que no alcanzó para evitar la derrota de Holanda (2-3), pero que lo ubicó para siempre en un lugar destacado de la estadística de FIFA.
Estuvo a punto de ser la imagen símbolo de la final y agrandar su trono en el inventario de las copas del Mundo. El grito de gol imaginario arrebatándole el título al general Videla, hubiera sido la bandera de la Europa futbolera enfrentada con la dictadura y la organización del torneo.
Un dato más: En caso de convertir, se habría coronado goleador del campeonato con 6 tantos, uno más que Mario Kempes, que hasta ahí solo había marcado 5.
Rensenbrink jugó 46 partidos en la Selección naranja y anotó 12 goles, 6 de ellos en campeonatos del Mundo (uno en Alemania ’74 y 5 en Argentina ’78).
Murió a los 72 años, el 24 de enero de 2020, en Oostzaan (Holanda).
Notas relacionadas
22 de junio de 1978: Una tarde con Robbie Rensenbrink en Moreno
https://2-3-5.com.ar/22-de-junio-de-1978-una-tarde-con-rensenbrink-en-moreno/