Roma 1973: Independiente campeón intercontinental, en “rodeo ajeno”

Los campeones de América y Europa retuvieron sus títulos y como en el ’72, tenían que volver a medirse Independiente y el Ajax holandés, para dirimir quién era el nuevo dueño del mundo. La ilusión del Rojo, ya sumaba tres derrotas. Dos definiciones perdidas ante el Inter que conducía Helenio Herrera (1964-1965) y la última frente al equipo de Cruyff (1972). Al cuatro veces campeón de América (1964, 1965, 1972 y 1973), le faltaba una corona.

Las negociaciones entre los dos equipos se trabaron, por el escenario de un hipotético tercer partido de desempate. El acuerdo entre la Confederación Sudamericana y la UEFA, marcaba que el país neutral para ese encuentro, tenía que ser sudamericano. El primer partido se iba a jugar el 11 de septiembre en Holanda y la revancha un mes después, el 11 de octubre en Avellaneda. Se hablaba por entonces, de un posible tercer partido en Porto Alegre (Brasil).

Dino Zoff llevaba 917’ invicto en partidos internacionales, hasta que Ricardo Bochini a los 35’ del complemento, le bajó la persiana a la etapa sin goles del arquero italiano. Aquella marca quedó en 997’.

El presidente de Independiente, Oscar Tomás Sobral, junto a José Epelboim, uno de los dirigentes más importantes del Rojo, viajaron a Rotterdam para negociar con el presidente del Ajax, Jaap van Praag. Los europeos se negaron a jugar tercer partido y hubo que buscar al otro protagonista reglamentariamente posible. Entonces la posibilidad de una final Intercontinental, quedó en manos de la Juventus, el subcampeón del viejo continente.
El diálogo de los argentinos, fue con el titular de la Federación Italiana, Artemio Franchi. El futuro titular de la UEFA y vicepresidente de la FIFA, logró una respuesta del equipo de Turín: un solo partido y en Italia. El acuerdo determinó que se jugaría en el olímpico de Roma, el 28 de noviembre, pero la decisión final la tomaron los jugadores y el cuerpo técnico. Los dirigentes de Independiente, consultaron a los protagonistas por las condiciones leoninas del rival y todos aceptaron el reto. Para muchos del plantel era la última oportunidad y nadie quería dejar pasar otro tren.
Delegación de Independiente: Miguel Angel Santoro, Eduardo Commisso, Miguel Angel López, Francisco Sá, Ricardo Elbio Pavoni, Rubén Galván, Miguel Angel Raimondo, Ricardo Bochini, Agustín Balbuena, Eduardo Maglioni, Daniel Bertoni, Alejandro Semenewicz, Carlos Gay, Hugo Saggioratto, Mario Mendoza, Liver Arispe y Carmelo Giuliano.

En la previa del duelo con la Juve, aquel Independiente de Pipo Ferreiro, fue aceitando su rendimiento. Le ganó con un gran rendimiento, 3-1 a Boca en Avellaneda, con goles de Pavoni (2) y Mendoza.

En la cancha cerca de 200 tripulantes de la “Fragata Libertad”, que había llegado al puerto de Civitavecchia y otros 50 argentinos. Tarde de muchísimo frío en la capital italiana y tribunas despobladas. La jornada laboral y cierto desinterés romano por el equipo de Turín, desinflaron la convocatoria.
Independiente arrancó aguantando atrás, apoyado en el triángulo defensivo que constituían, la seguridad bajo los tres palos de Pepé Santoro y dos centrales efectivos por abajo y en el juego aéreo, como el Zurdo López y Pancho Sá.

En la primera etapa mandó la Vecchia Signora: un tiro en el poste y otro en el travesaño. Y a los 2’ del complemento, el local desperdició su bala de plata. Supuesta falta del Galván sobre Antonello Cuccureddu y el belga Alfred Delcourt, pitó penal. El mismo lateral izquierdo ejecutó la pena máxima y el derechazo se fue por arriba del travesaño.

Tercer título internacional del año, para el Rojo. Primero la Libertadores, ante el Colo Colo chileno. Luego la Interamericana, frente al Olimpia de Honduras y finalmente la Intercontinental.

Primera mitad con la Juve como único protagonista, a partir de su obligación y la determinación de Pipo Ferreiro: entregar pelota y terreno al local y jugar de contra. En el complemento, el penal que a los 2′ desperdició Cuccureddu por encima del travesaño y después la impotencia. El local no encontraba los caminos y con el correr de los minutos, Independiente comenzaba a pensar en el alargue.

JUVENTUS: Zoff; Salvatore; Spinosi, Morini y Marchetti; Causio, Cuccureddu y Gentile; Altafini, Anastasi y Bettega. DT: Cestmír Vicpalek.
INDEPENDIENTE: Santoro; Commisso, Miguel Angel López, Sá y Pavoni; Galván, Raimondo y Bochini; Balbuena, Maglioni y Bertoni. DT: Roberto Ferreiro.
Gol: ST 35′ Bochini.
Cambios: ST 29’ Longobucco por Spinosi; 29’ Viola por Bettega; 38’ Semenewicz por Bertoni.
Arbitro: Alfred Delcourt (Bélgica).

Hasta que faltando 10′, Commisso buscó a Balbuena y devolución del puntero derecho para el marcador de punta. Pelota para Perico Raimondo, el mediocampista central alargó para Bertoni en el círculo central y el 11 buscó a Bochini. Eludió a un marcador y cuando salió a buscarlo Morini, tocó para Bertoni y picó dibujándole la devolución al delantero. Zoff leyó muy bien la maniobra y abandonó el área chica para cerrarle todos los caminos al Bocha. Pero una vez más, el potrero terminó con aquellas rígidas estructuras europeas, donde casi no había espacio para la sorpresa. El 10 la empaló por encima de la cabeza del arquero y el último intento de Salvatore, no logró impedir el gol. Independiente campeón Intercontinental, de la mano del ingreso temprano a la gloria de Ricardo Enrique Bochini. El pibe de Zárate, que por entonces vivía en la pensión del club, se hizo cargo de cumplir el viejo deseo y después del partido, la prensa italiana rindió honores al 10, rescatando a su abuelo siciliano Antonio.

El plantel pegó la vuelta urgente, porque tres días después, tenían que jugar contra Racing, en el Cilindro. Independiente ganó el clásico 3-1, con goles de Bertoni, Maglioni y Sá.

Scroll al inicio