
La Asociación del Fútbol Argentino contrató en 1937 a Isaac Caswell, árbitro inglés, para que dirija Primera División y sus partidos se transformen en una especie de “clínica abierta” para el resto de los jueces. Debutó en el Racing-F.C. Oeste, jugado en la cancha de River en Palermo.
“Mr. Caswell es un referee que está en la verdadera teoría que consiste en que el buen árbitro debe hacer notar su presencia en el match lo menos posible. Sobriedad en el silbato y recato absoluto en los ademanes y sanciones, todas revestidas de seriedad y un principio de autoridad inconfundible.
Tiene gran noción de lo que es distinguir entre un foul y golpe lícito, como también hasta dónde, cómo y cuándo se puede arremeter contra el guardavalla si éste entra en posesión de la pelota; y si pena con severidad el puntapié que puede resultar peligroso para un rival o que el lanzar o estirar la pierna, pueda significar obstrucción, en cambio pasa por alto claras infracciones cuando el perjudicado sigue en posesión de la pelota.
Cuando pena el hand o foul, como lo adelantara en mi artículo anterior, no se preocupa mayormente de la exactitud del sitio; se limita a señalarlo y se da por satisfecho si se coloca la pelota aproximadamente en el lugar, ordenando la rápida continuación del juego.
Su colocación en el córner nos llamó la atención por novedosa y acertada. Nuestros referees se ubican detrás del poste más lejano a la esquina desde donde se ejecuta el córner y muchas veces el amontonamiento de jugadores que tienen delante y, por lo general, de espaldas a ellos, les dificultan la visual, para apreciar posibles infracciones. En cambio, Mr. Caswell se ubica detrás de la línea de goal a unos 6 ó 7 metros distante de un poste de la valla entre ésta y el lugar desde donde se efectúa el córner, de frente al field, de manera que cuando la pelota es puesta en juego, le basta con girar ligeramente el cuerpo y abarca por completo el escenario donde han de sucederse las acciones posteriores.
Otro detalle interesante es cómo señala con mímica sobria y clara, cómo ha de ponerse en juego la pelota que ha traspuesto los límites del campo, sin esperar en acciones que podrían interpretarse como foul, hand o simplemente out-báll cuando de la línea de toque se trata o goalkick o corner cuando es por la línea de goal. Esto último lo hacen nuestros referees, pero en el throw-in no, y es un detalle que aclara bien el fallo. Ocurre muchas veces en los matches que uno o más jugadores hacen señas, reclamando un fallo por supuestos off-sides, foul, hands, pelota afuera, etcétera. Nuestros árbitros, si juzgan que el reclamo no procede se limitan a desoírlo, y sigue el juego, como si la reclamación no hubiese existido. Esto motiva que el público y los jugadores consideren que el árbitro no advirtió la infracción y se molestan o creen que el referee estuvo mal. Mr. Caswell procede en tales casos con mejor criterio: cuando ve el reclamo y no pena por considerarlo injustificado, hace indicaciones con los brazos de que siga el juego, con lo que satisface a los reclamantes en el sentido de que comprendió el reclamo, pero no lo acepta por no estar de acuerdo con él”, firmó Chantecler en “El Gráfico”.
Foto de portada: Caswell y los capitanes, Guaita (Racing) y Patrignani (F.C. Oeste).