
En dos temporadas históricas, el equipo de José ensanchó de manera inimaginable las fronteras de sus propios límites y se convirtió en mito. En septiembre de 1965, Racing sumaba 13 puntos en 18 fechas y estaba último en la tabla de posiciones. El club venía arrastrando una profunda crisis institucional y económica, que todos los domingos se reflejaba en la cancha. Desde ese presente, era muy difícil imaginar todo lo que vino después: el invicto de 39 partidos, el título local de 1966 y las dos consagraciones internacionales del año siguiente, Libertadores e Intercontinental.
El punto de inflexión, fue la llegada de Juan José Pizzutti para conducir al equipo y el profesor Rufino Ojeda, como preparador físico. El equipo se recuperó y terminó quinto en a 14 puntos de Boca.
Al año siguiente fue campeón con 61 puntos en 38 partidos: 24 triunfos, 13 empates y una derrota (contra River en el Monumental); 70 goles a favor y 24 en contra). Equipo ofensivo, tendiente al desequilibrio táctico en su afán de buscar el gol. Laterales de constante proyección, desborde, presión a través del juego aéreo y una muy buena mixtura de experiencia y juventud. La intensidad de todos y la estrategia que descansaba en los pies de Maschio.
Una fecha antes de la finalización del campeonato del ’66, Racing recibió a San Lorenzo y se impuso 2-1 (Alfio Basile y Roberto Perfumo). La Academia obtuvo el título número 15 de su historia, cuando faltaba jugarse la última fecha ante Gimnasia y Esgrima (La Plata).
Después de consagrarse campeón de América, luego de tres finales durísimas con Nacional de Montevideo, fue dueño del mundo al derrotar a los “Leones de Lisboa”. Así bautizó el fútbol europeo al Celtic de Glasgow, luego de destronar en Portugal al Inter de Milán que dirigía Helenio Herrera. El equipo que jugaba a través de Bertie Auld y llegaba al gol de la mano de la sociedad Jimmy Johnstone-Bobby Lennox, había ganado esa temporada el campeonato de Escocia, la Copa Escocesa, la Copa de la Liga y la Copa de Glasgow.
Independiente lo había intentado sin suerte, en las finales ante el Inter (1964 y 1965). Racing, el segundo equipo argentino que ganó la Libertadores, logró aquella Copa Intercontinental que entre 1960 y 2004, enfrentó a los campeones de América y Europa. Una final, que siempre simbolizó una vuelta olímpica planetaria.

El triunfo en Avellaneda, posibilitó el tercer partido en la capital uruguaya. En el Cilindro, los capitanes (Billy McNeill y Oscar Martín), el empate de Raffo y el festejo del Bocha. En el Centenario, Martín peleando en las alturas y la expulsión de Basile.
El 18 de octubre de 1967, se jugó la primera final en el Hampden Park de Glasgow. Victoria local 1-0, con supremacía en el trámite del equipo europeo. Centro desde la derecha, cabezazo de McNeill desde el punto del penal para clavarla en el ángulo superior izquierdo de Cejas.
Celtic: Simpson; McNeill y Gemmell; Craig, Murdoch y Clark; Johnstone, Lennox, Wallace, Auld y Hughes.
Racing: Cejas; Perfumo y Díaz; Martín, Mori y Basile; Raffo, Rulli, Cárdenas, Rodríguez y Maschio.
Gol: ST 14′ McNeill.
Arbitro: Juan Gardeazábal (España).
1 de noviembre de 1967. Estadio Presidente Perón de Avellaneda. La revancha arrancó con un piedrazo que voló desde la tribuna, cuando los escoceses salieron al campo de juego. El blanco fue el arquero Simpson, que con un corte en la cabeza, no estaba en condiciones de jugar. Los escoceses amenazaron con retirarse de la cancha, hasta que aceptaron disputar el partido, con Fallon en los tres palos.
A los 22’ del primer tiempo, la obligación con la que Racing comenzó el partido, se agigantó. Los visitantes se pusieron 1-0, con un penal convertido por Tommy Gemmell. Pero 10’ después, la Academia se metió otra vez en el partido con un gol del Torito Raffo, que nació en el fútbol del Bocha Maschio.
Cuando solo se habían jugado 3’ del primer tiempo, Raffo recuperó una pelota dividida en campo escocés, habilitó a Cárdenas y el Chango definió de zurda por debajo de Fallon. El 2-1 obligó al desempate, tres días después.
Racing: Cejas; Perfumo y Chabay; Martín, Rulli y Basile; Cardoso, Maschio, Cárdenas, J.J Rodríguez y Raffo.
Celtic: Fallon; McNeill y Gemmell; Craig, Murdoch y Clark; Johnstone, Wallace, Chalmers, O’ Neill y Lennox.
Goles: PT 21′ Gemmel (penal), 33′ Raffo. ST 3′ Cárdenas (R).
Arbitro: Esteban Marino (Uruguay).

Postales de Montevideo y Glasgow, dos grandes batallas un año después de aquel “Animals” que copó Wembley luego de la expulsión de Rattín en Inglaterra 1-Argentina 0.
4 de noviembre de 1967. 90 mil espectadores, en el Estadio Centenario de Montevideo. El once argentino con Agustín Cejas en el arco, Martín lateral derecho, Perfumo y Coco Basile como centrales y el “Buche” Chabay en lugar del “Panadero” Díaz.
En la mitad de la cancha, Humberto “Bocha” Maschio por derecha en lugar de Mori, Rulli mediocampista central y el Yaya Rodríguez por la izquierda.
En la delantera el brasileño Joao Cardoso, el Chango Cárdenas en su rol de centrodelatero y el Toro Raffo en la punta izquierda.
Nadie jugó aquella tarde, salva pequeñas ráfagas en las que la pelota fue protagonista. El duelo de guapos copó la tarde de la capital uruguaya, desde que a los 2 minutos, Mc Neill cargó muy duro contra Rulli y el Coco Basile salió en defensa de su compañero. A los 4′, Lennox golpeó a Basile y luego trompeó a Raffo. A partir de ese momento, comenzó la Batalla de Montevideo, que tuvo su techo a los 37′, cuando de un cruce entre Rulli y Johnstone, se generó una pelea generalizada que frenó el partido 7 minutos. El árbitro paraguayo Pérez Osorio, determinó las expulsiones de Basile y Lennox.
En el segundo tiempo, el Celtic se quedó sin Johnstone, a raíz de un puñetazo contra Martín.
Con el partido 9 contra 10, los europeos retrocedieron y Racing recuperó la pelota. A los 10′ Rulli tocó para el Yaya y el mediocampista estiró para Cárdenas, a la salida del círculo central. El Chango recibió en tres cuartos, Maschio gritó “pateá” y el 9 clavó su zurdazo en el ángulo superior derecho de Fallon.
Hughes tuvo el descuento en la primera respuesta. Celtic salió a buscar el partido y el peso del duelo quedó en manos de la defensa que lideró Roberto Perfumo. Cuando faltaban 15’, Cejas se tiró intentando dormir el partido, Hughes le propinó un puntinazo, el Celtic con 8 y Racing empezó a sentirse campeón. A los 87’, la expulsión de Rulli no transformó el destino de partido. Racing modelo ’67, dueño del Mundo.
Celtic se consagró campeón de Europa, ante el Inter de Milán: 2-1 en el Estadio Nacional de Lisboa.
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Racing dueño del mundo ’67: El gol del Chango en las radios argentinas
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