Minicopa Brasil 1972: Cuarto puesto para un equipo armado en el avión

Cuarto lugar para Argentina en la Copa Independencia de Brasil (entre el 11 de junio y el 9 de julio), un torneo del que participaron 19 equipos (Portugal, Chile, Irlanda, Ecuador, Irán, Argentina, Francia, Confederación Africana de Fútbol, Colombia, Concacaf, Yugoslavia, Paraguay, Perú, Bolivia, Venezuela, Brasil, Escocia, URSS y Uruguay).
En la primera ronda, el equipo de Juan José Pizzutti finalizó primera en el Grupo A, con tres victorias consecutivas y un empate: 2-0 a la Confederación Africana (Fischer y Más); 7-0 Concacaf (Fischer 4, Más 2 y Bianchi); 4-1 Colombia (Bianchi 3 y Bargas) y 0-0 Francia.

Un plantel convocado para la ocasión, un rato antes de subir al avión, disimuló bastante bien ante rivales menores. Los exámenes de la segunda fase, desnudaron la distancia que existe entre el trabajo y la improvisación.

En la segunda fase, una derrota y dos victorias: 1-3 Portugal (Brindisi); 1-0 URSS (Pastoriza) y 1-0 Uruguay (Más). Por el tercer puesto, la albiceleste cayó 2-4 Yugoslavia (Brindisi 2). En el último partido, Argentina jugó con Santoro; Dominichi, Piazza, Bargas y Heredia (71’ Rubén Díaz); Semenewicz, Raimondo (46’ Brindisi) y Pastoriza; Mastrángelo, Avallay y Más.

Carnevali, Miguel Angel López, Landucci, Piazza, Rubén Sánchez, Heredia, Fischer, Santoro (arriba), Bianchi, Rubén Díaz, Dominichi, Pastoriza, Bargas, Raimondo (medio), Wolff, Más, Ferrero, Mastrángelo, Brindisi y Semenewicz (abajo).

Los europeos ganaban 2-0, con goles de Bajevic (26’) y Katalinski (36’). Descontó Brindisi (61’ penal). Consolidaron la victoria yugoslava, Dzajic (64’) y Bajevic (82’). El segundo gol de Brindisi llegó a 3’ del final, cuando el duelo ya estaba sellado.
Campeón Brasil al derrotar a Portugal, 1-0 en la final (89’ Jairzinho).

Argentina se despidió del torneo, en medio de un escándalo. Pastoriza expulsado a los ’68 y una batalla campal con Semenewicz corriendo a Bajevic por todo el Maracaná.

 SACARLE EL MUNDIAL A LOS ANIMALS: En agosto de 1972, Jorge Valdés de Radio Nederland, entrevistó para “El Gráfico” a Stefan Kovacs; el técnico húngaro del Ajax. El reportaje se produjo en la previa del choque por la Intercontinental, entre el equipo holandés e Independiente.
“¿Le tiene miedo a la mentada violencia del fútbol rioplatense?”.
– “Es una falsa imagen. No es verdad que los sudamericanos jueguen brutalmente. He hablado con mis jugadores, para que no se dejen influenciar por noticias tendenciosas”.
Valdés profundizó sobre los rumores y encontró una denuncia del entrenador: “¿A qué se refiere cuando habla de informaciones tendenciosas?”. Y Kovacs afirmó que algunos dirigentes del fútbol mundial, están trabajando para reemplazar al organizador ‘78: “Hay muchos interesados en que Argentina no se la sede del Campeonato del Mundo. Hay demasiados intereses creados y muchas ambiciones personales de por medio. Tratan por todas las vías de presentar una imagen falsa de la presunta violencia argentina, para de esa manera incorporar un elemento en contra de la nominación definitiva. No importa que la realidad demuestre otra cosa. No importa nada, ni cuenta el ejemplar comportamiento de los últimos finalistas de la Libertadores. No cuentan tampoco la falta absoluta de antecedentes en materia de partidos disputados por copas del Mundo y eso que los rioplatenses tendrían argumentos de sobra para haber perdido la calma. ¿O es que ya no se acuerdan de Inglaterra-Argentina y de Uruguay-Alemania en Londres del ’66, con expulsiones increíbles y penales no cobrados?
Pero no se preocupe usted, porque esos mismos que presentan en Europa las imágenes aisladas de esa seudo violencia, son los mismos que se olvidan de hechos más recientes sucedidos en Europa. Y me refiero por ejemplo a la lata de cerveza que le abrió la cabeza a Boninsegna jugando contra el Borussia; o a la lucha grecoromana que tuvimos que presenciar el año pasado entre el Red Star y el Sparta; o a la invasión de los alcoholizados escoceses en el Nou Camp de Barcelona, jugando contra el Dynamo de Moscú.
Repito. Todo esto forma parte de una política destinada a desprestigiar el fútbol argentino”.

Las escenas finales de Argentina-Yugoslavia por la Minicopa, estaban muy frescas y reactivaron con fuerza el triste recuerdo de la Intercontinental 1969: Estudiantes-Milan en la cancha de Boca (2-1). Los italianos habían ganado 3-0, el primer choque en el Giuseppe Meazza y en la revancha, la superioridad del equipo de Gianni Rivera se topó con la noche más violenta del proceso Zubeldía.
La patada de Poletti en la espalda de Pierino Prati, se instaló en el Viejo Continente como una postal del fútbol sudamericano. Aguirre Suárez le rompió el tabique nasal al argentino Néstor Combin, que increíblemente fue detenido por la Federal en el vestuario acusado de “desertor”, por no haber hecho el servicio militar obligatorio en su país natal. El jugador, que fue soldado en Francia, quedó en libertad cuando intervino el Ministerio del Interior de la dictadura.
Poletti, Aguirre Suárez y Pachamé, pasaron la noche en la cárcel de Devoto, como víctimas de la Ley de Espectáculos Deportivos de Onganía; que ordenaba prisión para los generadores de disturbios en una cancha de fútbol.
Ese fue el principio del fin para la Copa Intercontinental.
Muchos europeos se negaron a jugar a Buenos Aires, hasta que apareció Toyota y la neutralidad que ofrecía Japón para los duelos con los sudamericanos, terminó con las ausencias de los campeones.

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