“Las Malvinas son argentinas”, las primeras banderas de aquel abril ’82  

El descenso del Ciclón en agosto de 1981, generó un torneo singular al año siguiente en la Primera categoría de ascenso. Lejos de abandonar al equipo en la mala, los hinchas fueron protagonistas desde la tribuna del rápido regreso, generando un promedio de casi 20 mil espectadores azulgranas por partido, a lo largo de las 42 fechas del torneo más duro de aquel fútbol argentino.
Y a la historia de San Lorenzo, se sumó en aquel ’82 el pasado de otras camisetas con gran historia en Primera: Chacarita, Banfield, Temperley, Atlanta, Colón y Lanús.
Por primera vez en medio siglo de profesionalismo, uno de los cinco grandes perdió la categoría, en el marco de un proceso de degradación institucional que comenzó con la pérdida del estadio de Av. La Plata. El último partido en el Gasómetro fue el 0-0 con Boca de diciembre del ’79 y en el Metro de 1980, San Lorenzo sostuvo la categoría venciendo 3-0 a Tigre, en la anteúltima fecha.

 

La segunda rueda del Metro ’81, fue una pendiente camino a la B. El 0-1 frente a Argentinos en la última fecha, significó la última pieza que derrumbó un ineludible efecto dominó que arrasó por un rato con la grandeza de su historia.
El equipo arrancó el torneo con la continuidad en el banco de suplentes del Toto Lorenzo, quien consolidó en el plantel a los pibes que bancaron el último capítulo del derrumbe y la llegada de un grupo de jugadores experimentados que le dieron solidez al equipo.
Sin convencer demasiado desde lo futbolístico, el equipo encontró rápidamente resultados positivos en las primeras ocho fechas: Gimnasia La Plata 2-1, Defensores de Belgrano 2-0, All Boys 2-1, Almirante Brown 1-0, Atlanta 4-0, Tigre 1-1, Argentinos de Quilmes 3-0 y Estudiantes Buenos Aires 2-1.

El de 3 abril de 1982, Los Pumas disfrazados de Sudamérica XV derrotaron a los Springboks 21-12. Segunda gira vergonzosa (la primera fue en septiembre del ’80), que para eludir el pedido de la ONU de no confraternizar con el apartheid sudafricano, la selección argentina la hizo simulando un combinado sudamericano con cuatro jugadores de relleno, que fueron de paseo.
Pumas: Enrique Rodríguez, Adolfo Cappeletti, Hugo Nicola, Alejandro Cubelli, Gabriel Travaglini, Alejandro Iachetti, Marcos Iachetti, Tomás Petersen, Héctor Silva, Ricardo Landajo, Alfredo Soares Gache, Hugo Porta, Marcelo Loffreda, Rafael Madero, Marcelo Campo, Fernando Morel, Javier Pérez Cobo, Alejandro Voltán, Ernesto Ure, Ricardo Muñiz, Daniel Baetti y Juan Pablo Piccardo.
Los “turistas”: Alastair Mac Gregor (Chile), Roberto Canessa (Uruguay), Fernando Moscarda (Paraguay) y Pedro Miranda (Brasil).

Llegó invicto con siete victorias y un empate, al choque con Lanús en la cancha de River. Un partido que la última dictadura argentina transformó en histórico, luego de desembarcar en Malvinas para recuperar las islas. 2 de abril con el dictador en el balcón de la Rosada, para gritar “si quieren venir que vengan les presentaremos batalla” y una multitud borracha de patrioterismo irresponsable, gritando “lo vamo a reventar, lo vamo a reventar”…
“Euforia popular por la recuperación de las Malvinas”, dijo Clarín en tapa sobreimpreso sobre la foto del General saludando a miles y miles en Plaza de Mayo. En el epígrafe, la legitimación del golpe de Estado, seis años después: “El presidente Galtieri saluda desde los balcones de la Casa de Gobierno, a la multitud congregada para celebrar la conquista”.
“Londres rompió relaciones con la Argentina” y “Reagan: Yo creía que no lo iban a hacer”, los dos títulos secundarios que completaron la portada.
Banderas argentinas en la hinchada azulgrana y trapos improvisados con urgencia con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, en una mezcla peligrosa de viejo sueño soberano con funcionalidad hacia los genocidas.
El partido comenzó después del himno argentino, soportó la lluvia en el complemento y terminó igualado sin goles. Entre los 22, un hombre que no sabía que sería campeón del mundo cuatro años después: Héctor Enrique.

San Lorenzo: Quiroga; Comelles, Verdecchia, Moreno y Héctor López; Quinteros, Ros y Héctor Raúl López; Marasco (Milano), Rinaldi y Morel. DT: Juan Carlos Lorenzo.
Lanús: Perrassi; Stracquadaini, Sánchez, Beltrán y Acuña; Attadía, Romero (Torres) y Milano; Héctor Enrique y Crespín (Pérez). DT: Juan Manuel Guerra.
Expulsado: ST 39’ Ros.
Arbitro: José Botelli.
Recaudación: $ 1.091.170.000.-

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