La fiesta de todos: Dos palos verdes, costo récord de la historia en 1979…

En una escena de la película de Sergio Renán, cuatro compañeros de trabajo dialogaban en la oficina sobre el fixture que tenía que afrontar Argentina.
Juan Carlos Calabró: Tenemos que jugar contra los equipos más fuertes. Pero no aprendemos más nosotros”.
Aldo Barbero: “¿Pero qué querías que hicieran? Nos tocó esa zona, mala suerte”.
Juan Carlos Calabró: Pero dejame, esas cosas hay que preverlas. Había que adornar al pibe que traía las bolillas y nos armábamos la mejor zona, con Irán, Túnez y México”.
Alfonso De Grazia: Vos estás loco, que estás diciendo. No sabés que el chico que sacó las bolillas es el nieto de Havelange, el presidente de la FIFA”.
Juan Carlos Calabró: Y no ves, más a mi favor. Fijate la zona que le tocó a Brasil y el abuelo seguro que al pibe con qué lo adornó con un par de chupetines”.
Rudy Chernicoff: Lo que pasa es que con vos no se puede hablar de nada querido. O no se pasó tres años diciendo que el mundial no se hacía, que aquí no se podía organizar nada…”.
Juan Carlos Calabró: Si pero ojo que todavía no terminó, eh…”.
La sobreactuación de los protagonistas de la charla, sobre el “grupo de la muerte” en la que había quedado Argentina, buscaba darle legitimidad deportiva a la conquista de la Copa del Mundo.
Ese personaje de Calabró a través de comentarios punzantes, descalificativos e irónicos en muchos pasajes de la película, no fue simplemente un tipo que negaba por acto reflejo la veracidad de cualquiera de los relatos que escuchaba a su alrededor. En “La fiesta”, fue el encargado de poner cada actitud supuestamente honesta de los militares (fair play), en tela de juicio: “que giles, como no arreglamos el sorteo”, “si queremos la Copa, hay que comprar a los árbitros, “la potencia de los europeos nos va a matar”…
Para el guión, el “Contra” jugó un rol indispensable para el fin que perseguía la propaganda oficial: acusaba a través de diálogos escritos con el diario del lunes bajo el brazo (el estreno se produjo un año después de la vuelta olímpica) y finalmente, nunca encontraba al poder en offside. Los acusados de corruptos, se transformaban automáticamente en seres limpios de toda acusación, a la luz de los resultados.

“Esto que estamos viendo y que nos emociona hasta las lágrimas, es un símbolo que representa nuestras ganas de ser, de hacer, de demostrar que podemos. Y más allá de los hombres que con tanto trabajo y capacidad organizaron el Mundial, estuvieron miles de argentinos anónimos que construyeron estadios, carreteras, aeropuertos y que tendieron comunicaciones desde la Argentina, hacia el resto del mundo” (Roberto Maidana “La fiesta de todos”, sobre imágenes de la ceremonia inaugural).

“La fiesta de todos”, película dirigida por Sergio Renán, con guión de Hugo Sofovich y Adrián Quiroga, se estrenó en Buenos Aires el 24 de mayo de 1979. El slogan publicitario, fue “La primera película donde el protagonista es usted” y se trató de la respuesta urgente de la dictadura al tipo de trabajo que según despachos de inteligencia estaba realizando el brasileño Milton Reis, a quien le compraron 100 mil metros de celuloide con escenas de los partidos.

Los 2 millones de dólares que invirtió en el negocio, Héctor Francisco Capozzolo, significaban un nuevo récord para películas argentinas.

Elenco: Juan Carlos Calabró, Ricardo Espalter, Alfonso de Grazia, Luis Landriscina, Nélida Lobato, Félix Luna, Marta Lynch, Roberto Maidana, César Luis Menotti, José María Muñoz, Malvina Pastorino, Luis Sandrini, Mario Sánchez, Gogo Andreu, Aldo Barbero, Elsa Berenguer, Rudy Charnicoff, Ricardo Darín, Ulises Dumont, Alberto Irizar, Susú Pecoraro, Silvina Rada y Elena Sedova. Los relatos deportivos, a cargo de Diego Bonadeo, Héctor Drazer, Néstor Ibarra y Macaya Márquez. El guión periodístico que enlazó pasos de comedia y comentarios futbolísticos, estuvo a cargo de Roberto Maidana.

“¿Quién de nosotros no se abrazó con un desconocido? ¿Quién de nosotros no saltó con fervor? ¿Quién de nosotros no sintió que esa alegría, era la alegría que siempre habíamos soñado y que ahora podíamos empezar de nuevo, de otra manera más profunda y más hermosa. ¿Quién de nosotros no gritó con toda el alma, con todo el corazón: Argentina, Argentina?” (Roberto Maidana).
“Para muchos argentinos esta fue el final de un sueño, el sueño más hermoso. Esta fue nuestra fiesta, nuestra mejor fiesta. Porque fue, la fiesta de todos” (Luis Landriscina).

Renán venía de hacer “Crecer de golpe” (1977), basada en la novela “Alrededor de una jaula”, de Haroldo Conti, periodista y escritor desaparecido el 5 de mayo de 1976. Un argumento que el director utilizó hasta su muerte, para intentar demostrar la distancia que lo separaba de la dictadura.

“El Mundial en realidad, como bien decía la película de Renán, fue ‘La fiesta de todos’; la fiesta de los que se subieron al carro de la dictadura, que no fueron pocos. A mediados del ’78, después de pasar una etapa de profundo terror, la dictadura había generado un tipo de conciencia perversa. Instalaron que cuando el enemigo te sonríe, tenés la vida garantizada. Esto a nivel del efecto de masas, ya se había probado en los regímenes nazis y fascistas. El Mundial no fue solamente una operación de algunos represores. Félix Luna, quizás uno de los historiadores que veía con más simpatía el proceso de transición del camporismo, hablaba loas en la película de Renán de lo que pasaba en la Argentina de entonces”, testimonio de Eduardo Anguita en “Tribunas sin pueblo”, de Gustavo Campana.
“Esas multitudes delirantes, limpias, unánimes, son lo más parecido que he visto en mi vida a un pueblo maduro, realizado. Vibrando con un sentimiento común, sin que nadie se sienta derrotado y tal vez por primera vez en este país, sin la que alegría de algunos signifique la tristeza de otros’, Felix Luna en “La fiesta de todos”.

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