El Ingenio Ledesma fue fundado en 1908 y a lo largo del siglo XX crecieron al calor de sus hornos, las poblaciones de Calilegua y Libertador General San Martín. Actualmente es el principal productor de azúcar, papel y cítricos de la Argentina; un presente empresarial que conquistó, gracias a los múltiples privilegios que obtuvo de civiles y militares. Favores millonarios que le permitieron a la familia más importante de la economía jujeña, lograr una constante modernización de sus procesos de producción.
Los Blaquier construyeron su imperio, con una matriz de explotación y persecución obrera. Un pasado siniestro, que durante los años 1975-1976 mostró su cara más terrible, cuando uniformados y paramilitares se hicieron cargo de la criminalización de cada protesta sindical (Foto de portada: Vignale, Biasutto, Lanzzani, Kairuz, Maguna, Raimundo -arriba-, Cabrera, Punturero, Jorge Fernández, Salomone y Jorge Domínguez -abajo-, Atlanta 1967).
“Con la misma franqueza con que ellos me habían propuesto el negocio, yo les decía que Ledesma no estaba dispuesta a hacer publicidad en una revista que ha venido deformando la realidad argentina a un punto tal que cabe preguntarse si es sólo atribuible a un error o si es que hay algo más detrás de ello. Que desde ya, los aproximadamente 10 mil dólares que tendría que aportar Ledesma estaban a disposición dado el interés invocado por el Ministerio de Economía, por quien siento una profunda admiración por todo lo que está haciendo para la recuperación de la Argentina en medio de enormes dificultades. Que una salida podría ser que Ledesma entregase su aporte a otra empresa que quisiese aparecer en Time, y que sumados ambos aportes esta empresa pudiese hacer un aviso de doble tamaño” (Pedro Blaquier criticando a la revista “Time” en 1978, por hacerse eco de la campaña anti-argentina).
El doctor Luis Ramón Aredez llegó al ingenio en 1958, contratado por Ledesma como médico pediatra. Por entonces existía un alto índice de mortalidad infantil, entre los hijos de los trabajadores golondrinas de la zafra. Aredez comenzó a trabajar cientos de casos y descubrió la responsabilidad empresaria, oculta durante décadas. La bagazosis, era una enfermedad pulmonar producida por la inhalación del polvo seco de bagazo de caña enmohecido, que se produce en el proceso industrial de trasporte y trituración de este residuo.
La respuesta del por entonces responsable de la empresa, el Ing. Herminio Arrieta, le ordenó terminar con los gastos en medicamentos. La salud de sus víctimas, no le interesaban al victimario…
A finales del ’58, Aredez fue dejado cesante. El sindicato realizó un paro total de actividades, que obligó a la empresa a reincorporarlo. Pero al año siguiente, fue despedido definitivamente.
Después de trabajar dos años en el Hospital Salvador Mazza de Tilcara, Aredez regresó a Libertador General San Martín para instalar su consultorio. Poco tiempo después, su vida volvió a cruzarse con el ingenio, cuando fue nombrado médico de la obra social del Sindicato de Obreros y Empleados de Ledesma.
La próxima batalla, se produjo en un terreno impensado a fines de los ’50, para la empresa que contrató al pediatra que se involucró en una discusión prohibida. En 1973, Aredez se convirtió en el intendente de Gral. San Martín y reclamó a Ledesma que pagara impuestos a la propiedad de su tierra, por primera vez en su historia.
Ledesma pagó solo una vez y rápidamente comenzó a planear el golpe institucional. Aredez fue despojado de su cargo, después de ocho meses al frente de la municipalidad. Los cargos: “Infiltrado marxista”. Los obreros resistieron, pero un grupo de parapoliciales con ametralladoras, tomaron la Intendencia y los desalojaron.
El 15 de enero de 1976, la Villa de Tilcara donde la familia Aredez pasaba sus vacaciones, fue allanada por el Ejército, sin orden judicial. A las 03:00 de la mañana, del 24 de marzo de 1976, el Dr. Aredez fue detenido y llevado en una camioneta de Ledesma, manejada por un empleado de la empresa. Permaneció cuatro meses en el Penal de Villa Gorriti en la ciudad de San Salvador de Jujuy y otros seis meses en el penal de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.
Los días 22 y 24 de julio de 1976, se produjeron en las localidades de Libertador General San Martín, Calilegua y El Talar, apagones desde la 22:00 hasta las 06:00 del día siguiente. Ese fue el escenario donde se produjeron gran cantidad de detenciones de obreros, también con camionetas de Ledesma. Treinta secuestros, nadie regresó…
El 23 de marzo de 1977, Luis Aredez fue dejado en libertad. Inmediatamente comenzó a trabajar en el Hospital de Fraile Pintado, a 15 kilómetros de Libertador General San Martín.
El 13 de mayo salió con su auto en dirección a su domicilio y fue secuestrado en la ruta. El auto apareció abandonado en las cercanías del Jardín Botánico de la Ciudad de Buenos Aires, seis meses después. A un mes de su primer secuestro, fuerzas de Gendarmería Nacional que tenían su sede en el Ingenio Ledesma, se lo llevaron por segunda vez. Al frente de ese operativo, estuvo Juan de la Cruz Kairuz, por entonces director técnico de Atlético Ledesma y hombre de la policía provincial.
“Tocaron el timbre, atendí yo y me tiraron la puerta para atrás. Entraron en gran cantidad, militares con uniforme y ametralladoras que estaban comandados por Juan de la Cruz Kairuz, que en esa época era técnico de Atlético Ledesma. Me quedó su imagen porque a cada momento salía en reportajes en los diarios. El daba las órdenes y sabía perfectamente lo que hacía. En un segundo invadieron los tres pisos de mi casa”. El recuerdo de Ricardo Aredez, por entonces un adolescente de 16 años.
Kairuz, ex marcador de punta de Atlanta (1966-1967, 73 partidos), N.O. Boys (1968-1970, 61 partidos), San Martín de Tucumán (1971, 4 partidos) y Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1973-1975, 16 partidos); era un agente de Inteligencia que utilizaba su rol en el fútbol para insertarse en las capas populares.
En 2011 fue escrachado en Mendoza, cuando visitó la cancha de Deportivo Maipú dirigiendo a Talleres de Perico (Jujuy).