

Fotos: Con Tim en el vestuario del Gasómetro, con la azulgrana en tiempos de los Carasucias, junto a Zico y la camiseta del Flamengo en la tapa de Placar y al lado de Rivelino en la formación del Fluminense.
Nació en Capital Federal, el 4 de enero de 1944.
Debutó en Primera como centrodelantero en reemplazo de Arean, el 11 de noviembre de 1962, cuando por la 26º fecha del campeonato, River derrotó 4-1 a San Lorenzo, en el Monumental.
River: Carrizo; Ditro y Etchegaray; Sainz, Cap y Varacka; Pando, Sarnari, Artime, Delem y Roberto.
San Lorenzo: Zapino (Periotti); Cancino y Ruiz; Páez, Santamaría y Capdevilla; Pérez, Rossi, Doval, Sanfilippo y Parobé.
Los goles del local, Sarnari, Pando y Delem (2). El tanto de los de Boedo, Sanfilippo.
Integró “Los carasucias” primero como entreala izquierdo, hasta que se afianzó como titular ocupando la punta derecha del ataque azulgrana.
En sus dos etapas con la camiseta del Ciclón, jugó 112 encuentros y marcó 40 goles. Con Huracán disputó 29 partidos y logró 5 tantos. En el fútbol argentino registra 141 presencias y 45 tantos.
San Lorenzo (1968-1969 y 1979), Flamengo (1970 y 1972-1975), Huracán (1971), Fluminense (1976-1978), Las Cobras de Cleveland (1980).
8 de octubre de 1967. El plantel de San Lorenzo regresaba desde Mendoza en un vuelo de Austral. El árbitro Guillermo Nimo sentenció a través de un informe confuso, que Doval “colocó su mano derecha en la parte de atrás de una azafata, unos 10 centímetros debajo de la cintura” y le dio “una palmadita en ese lugar del cuerpo”.
El informe del juez pasó al Tribunal de Penas de la Asociación del Fútbol Argentino y Doval fue suspendido por un año, cumpliendo con el espíritu puritano de la dictadura de Onganía. El delantero pidió un careo con la azafata, pero nunca le dieron esa posibilidad.
Con la torcida de Flamengo, fue amor a primera vista. Debutó contra el Botafogo en el Maracaná y fue victoria rojinegra con gol del argentino.
Goleador en Brasil: 1970, 1972, 1973 y 1974. Cuatro veces campeón del torneo de Guanabara y tres vueltas olímpicas en el Carioca.
Racing de Estrasburgo, lo tentó en 1974: “Mi vida está en Río. Yo soy carioca. ¿Cómo podría vivir en una ciudad donde hace tanto frío?”. Ese mismo año, la Asamblea Legislativa de Río lo declaró ciudadano honorable, reconocimiento reservado a artistas extranjeros residentes. Al año siguiente se naturalizó brasileño.
En 1976 la revista Placar lo consideró el mejor jugador de la temporada, junto al chileno Elías Figueroa.
25 de enero de 1977. Mientras el Loco se encontraba con el Fluminense en Chile, un comando de la Brigada Antidrogas de Río de Janeiro, ingresó a la casa de Doval en la ruaVisconde de Pirajá, en Ipanema.
Fueron secuestrados 78 tubos de lanzaperfume, etiquetados como aromatizador de ambientes “Universitario”. Se trataba de la droga más tradicional de aquel carnaval carioca de fines de la década del ‘70.
Cuando regresó a Brasil, fue interrogado por el juez en lo Criminal, Francisco Horta. Declaró, el caso fue archivo y rápidamente recuperó la libertad. Parece que un amigo había llegado desde Buenos Aires, para hacer una importante diferencia de guita con los lanzaperfumes y había transformado su casa, en el depósito a la espera de las noches de carnaval.
La última noche, de Horacio Narciso Doval. El 12 de octubre de 1991, primero visitó a Héctor Veira en la cárcel de Caseros. Después cenó en la casa de Martín Rico, ex jugador de Huracán y San Lorenzo y finalmente se fue a bailar a “New York City”. Testigos como Hugo Gatti, dicen que estuvo entre las 03:00 y las 05:30. Cuando se retiraba, murió víctima de un infarto a metros de la puerta del boliche. Tenía 47 años.
