La gran pelea de Martínez de Hoz, con la conducción del EAM 78

El enfrentamiento reflejó el duelo entre el Ejército, al que era leal el “poder real” que representaba el ministro de Economía de Videla y la apropiación del rédito político del torneo, que siempre buscó la Armada a través de copar la cúpula del EAM 78, después del asesinato del general Actis.

“En septiembre de 1982, el ex secretario de Hacienda de Martínez de Hoz, Juan Alemann, declaró que el Mundial ’78 fue una ‘dilapidación de dinero’, acusando en primer lugar al EAM y al dúo Massera-Lacoste. Alemann subrayó la falta de liquidación definitiva de los gastos del Ente Autárquico y sostuvo ante el inminente regreso de la democracia, que ‘este es uno de los grandes temas que tendrá que investigar el futuro parlamento’.

El 21 de junio de 1978, La Nación publicó un Alemann todavía en funciones, que aún no estaba dispuesto a ventilar lo que gritó cuatro años después: ‘Por cierto que la fiesta ha sido magnífica. Y no ha sido definitivamente mal, que se haya gastado toda esa plata, si existía una verdadera decisión de gastarla’. Esa misma noche, exactamente a las 20:40, segundos después que Luque marcara el cuarto gol ante Perú, una bomba estalló en el frente de su casa en el barrio porteño de Belgrano. Un comando de la Armada festejaba de esa manera la clasificación a la final, después de tantas peleas con Alemann. El funcionario era el encargado de habilitar las partidas de dinero, destinada a los gastos que demandó la organización del torneo” (Fragmeto de “Tribunas sin pueblo”, de Gustavo Campana).

“El balance final del EAM declaró gastos por 521.494.931 millones de dólares y 9.642.360 de ingresos. El ejercicio mostró una pérdida de 511.852.571. Pero Juan Aleman (secretario de Hacienda en 1978), marcó que el costo real del Mundial fueron 700 millones.
La diferencia de casi 200 millones, la escondió el equipo del General Merlo, al no contabilizar como gastos originados por la competencia, gran parte de las obras de infraestructura (caminos, hoteles, aeropuertos, televisoras, etc.). Solamente Argentina Televisora Color, costó 70 millones de dólares. Cuatro años después, España ’82 se realizó 150 millones de dólares.
Como siempre, en 1978 la ganadora fue la FIFA. Según sus números, se vendieron el 82% de las localidades disponibles (en un negocio donde todavía eran más importantes las entradas que los derechos televisivos) y eso representó una recaudación de 35 millones de dólares; 50% más que en Alemania 1974″ (Fragmeto de “Tribunas sin pueblo”, de Gustavo Campana).

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