Ermindo Onega: Crack admirado por sus pares y discutido por la tribuna

Nació en Las Parejas (Santa Fe), el 30 de abril de 1940. Un verdadero símbolo del fútbol argentino de los ’60. Uno de los muchos apellidos maltratado por la sequía de títulos millonarios que nació en 1957, un año antes de su debut en Primera. Y en su caso, ese dedo acusador disparaba recargado, porque el peso de su fútbol lo mostraba como uno de los posibles vengadores del River condenado al segundo puesto. Como la vuelta olímpica no llegaba, había que encontrar culpables…

El título simplifica un dato casi matemático (“Admirado por sus colegas y discutido por la tribuna”). Casi no existió en la auditoría en tiempo real de su juego, un solo futbolista que no expresara admiración por su trabajo. No hubo rival que no hablara de la “misión imposible” que implicaba neutralizarlo. Pero paralelamente, su carrera estuvo condicionada por las críticas despiadadas del hincha: “Lagunero”, “Perezoso”, “Tibio”, etc.

Llegó de la mano de Renato Cesarini, por entonces a cargo de las inferiores de Núñez. Debutó contra San Lorenzo en el último partido del ’57 (15 de diciembre), cuando River ya era campeón y cayó 5-1. Tenía que hacerse cargo del legado Sívori, luego de la venta del Cabezón a la Juve. Después el “Fútbol espectáculo” y la compra de lo que sea, mientras haya nacido en otro país. Etapa confusa, en la que se perdió el rumbo y los pizarrones domesticaron al potrero.
En la recta final, perdió los campeonatos de 1962, 1963 y 1965. Aquel River dejó en manos de Peñarol, la final de la Liberadores ’66, perdió con San Lorenzo en semi del Metro 1968 y en el Nacional del mismo año, “la mano de Gallo” les robó la vuelta olímpica.

Las mejores páginas de su fútbol, las escribió con la camiseta de la Selección. Ganó la Copa de las Naciones en 1964 y fue una de las grandes figuras de Argentina y el torneo, en el Mundial ’66.

Jugó con la banda roja en el pecho, 229 partidos y convirtió 98 goles, entre 1957 y 1968.
Siguió en Peñarol, hasta que pegó la vuelta en 1972 para jugar en Vélez.
Perdió la vida en un accidente de tránsito, el 21 de diciembre de 1979.

Ermindo a los 18 años: Nueva figura de River a fines de la década del ’50

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