Daniel Passarella 78: La historia que comenzó en Toulón, tres años antes

El joven de Chacabuco que llegó a River procedente de Sarmiento de Junín en 1974, un año después ganó a las órdenes de César Luis Menotti, el Torneo Juvenil Internacional “Esperanzas” Tolon (Francia). El título que modificó Argentina con el Flaco en el banco de suplentes, significó una cuota importante de reconocimiento internacional temprano, para los primeros siete meses de trabajo del cuerpo técnico. Pero el dato clave de aquellos tres partidos, fue la consolidación de algunos nombres de aquel plantel, que luego se transformaron en irremplazables de la mayor modelo 78: Passarella, Tarantini, Valencia y Gallego. Otros dos campeones mundialistas del ’86, también fueron parte de la base titular: Valdano y Trobbiani.

Argentina jugó la primera fase en el Grupo A: 1-0 a Hungría (19 de mayo) y 1-0 a México (22 de mayo). En la final derrotó a Francia 1-0 (25 de mayo).
Francois Thebaud, de la revista francesa Mirroir du Football, escribió: “Aquí se vio que el fútbol argentino no murió. Por el contrario, en poco tiempo si precisan así, serán imbatibles. Argentina se equivocó después del Mundial de Suecia, porque despreció lo que sabía y trató de imitar a los que arruinaron el fútbol. Europa fue mucho más inteligente, porque copió todo lo bueno del fútbol argentino y le agregó dinamismo y velocidad”.

“Que estos jugadores no se vayan del país”.  Así tituló “El Gráfico” del 31 de diciembre ( 2934 ). Menotti armó un plantel después de 14 meses de trabajo, para comenzar los dos años y medio de preparación que restaban para jugar el Mundial: “Sabemos que hay un factor económico determinante. Que clubes y jugadores se ven tentados por cifras espectaculares. Acaso corresponde pensar en fórmulas que permitan salvar los distintos intereses. Que la AFA -por ejemplo-, respaldada por el Estado (vía Secretaría de Deportes),se haga cargo de las figuras que sus instituciones no pueden retener, que las compre para la Selección, pagando una cifra de valor internacional y le dé al jugador un sueldo importante. Como casi todos son jugadores muy jóvenes, probablemente después del Mundial esa inversión redituará muy buenos dividendos”.

Los 25 de Menotti: Gatti, Fillol y La Volpe (arqueros); Carrascosa, Paolino, Passarella, Mouzo, Daniel Killer y Tarantini (defensores); Asad, Ludueña, Valencia, Miguel Angel Oviedo, Trobbiani, Villa, Bochini, Juan José López, Rubén Galván, Gallego y Alonso (mediocampistas) y Luque, Oscar Ortiz, Héctor Scotta, Kempes y Houseman (delanteros).

A principios de 1976, en la previa de la gira europea que comenzó en Kiev frente a la URSS y continuó ante Polonia el 24 de marzo de 1976 (primer partido de aquella Selección) en plena dictadura; marcó a fuego la relación entre el segundo marcador central y el entrenador nacional.

El 27 de febrero, Menotti sumó una nueva derrota ante Brasil. Por la Copa del Atlántico y ante 35 mil personas en el Monumental, los visitantes ganaron 2-1 ( 74′ Kempes,penal). En la antesala de este partido, estalló un conflicto con cinco jugadores de River en el centro de la escena, que dejó heridas muy profundas para el proceso rumbo a la Copa del ’78. 

El técnico no contó ante la verdeamarela, con Fillol, Passarella, Juan José López, Alonso y Luque y se plantó en pie de guerra ante la comisión directiva del equipo de Núñez, que presidía Rafael Aragón Cabrera. Los dirigentes impusieron la letra fría de los contratos: los jugadores no podrían negarse a actuar por el club.
La Libertadores era por entonces una obsesión por el Millonario.El fantasma de aquella fatídica final ’66 con Peñarol ( 2-4 ) en Santiago de Chile, lo perseguía sin piedad en cada edición del máximo torneo continental de clubes. Aquel bicampeón local 1975 de Angel Labruna, tenía muchas chances de dar la vuelta olímpica (perdieron la final en tercer partido ante el Cruzeiro de Brasil ) y no estaban dispuestas a dejar a la mitad de los titulares en la Selección.

Cuando la delegación de River volvió a Buenos Aires, después de actuar en Venezuela, Passarella y Luque se entrevistaron con el entrenador de la Selección, para dejar muy claro que la prioridad de ambos era el equipo nacional.

Passarella debutó en la Mayor, en el histórico triunfo en la nieve. El sábado 20 de marzo en Kiev, Argentina se enfrentó a la Unión Soviética y venció 1-0 con gol de Kempes a 2′ del final del primer tiempo. Los europeos basaban su estructura en 1976 , en el poderío del Dynamo de Kiev (ganador de la Recopa Europea 74-75 ) y en los goles del puntero izquierdo Oleg Bloklin.

Argentina jugó con Gatti; Tarantini, Olguín, Daniel Killer y Carrascosa; Gallego, Trobbiani, Ardiles y Bochini (64’ Daniel Passarella); Luque y Kempes (68’ Houseman por Kempes). El juez fue el italiano Sergio Gonella (que dirigió la final del ‘78) y se jugó en el Estadio Central de Kiev ante 38 mil espectadores.

Como titular jugó su primer partido el 29 de marzo en Berlín, ante el Hertha BSC que dirigía Kessler. Argentina cayó 2-1. Abrió el marcador Luque a los ‘6 y lo dieron vuelta, Diefenbach 34’y Hermandung 53’.
La idea original de la AFA era enfrentar al último campeón del mundo, pero ante la imposibilidad de hacerlo, la selección alemana fue reemplazada por un equipo de la Bundesliga.
El juez fue Klaus Ohmsen (Alemania Occidental) y se jugó ante 8 mil personas en el Estadio Olímpico de Berlín.

Hertha BSC: Wolter; Sziedat (45’ Kliemann), Bureck, Hermandung y Diefenbach; Weiner (69’ Hanish), Sidka (45’ Rasmussen) y Beer; Grau (22’ Magnussen), Szymanek y Horr.
Argentina: La Volpe (50’ atajó un penal ejecutado por Beer); Tarantini, Olguín, Passarella y Carrascosa; Trobbiani (Bochini), Gallego y Ardiles; Scotta, Luque y Houseman.

Daniel Passarella se convirtió en el 6 inamovible, de la zaga central. Primero en pareja con Olguín y luego con Luis Galván. Se convirtió en capitán, cuando el Lobo Carrascosa decidió alejarse de la Selección. El viernes 13 de enero de 1978, el marcador de punta de Huracán le comunicó a César Luis Menotti, su decisión de dejar la Selección argentina. Había sido titular desde el 12 de octubre de 1974, el primer partido del ciclo que encabezó el Flaco (2-2 con España) y a cuatro meses del comienzo del Mundial, renunció al equipo nacional.

En “El Gráfico” del 30 de mayo de 1978, apareció una “Carta a la hinchada argentina”, firmada por el nuevo capitán. Esas líneas fueron una defensa del plan de trabajo de Menotti y a la continuidad de este formato: “Cada uno de nosotros va a dejar en la cancha, todo lo que tiene porque estamos identificados con el fútbol que jugamos. Si no se nos dan los resultados, la culpa será nuestra, no habrá ninguna excusa. La preparación fue muy buena. No se descuidó ningún detalle; nadie que haya participado en esto puede quejarse del trato que recibió. El proceso se manejó seriamente y sin manoseos. Por eso quisiéramos que, pase lo que pase, se continúe con este trabajo. Que ya mismo los dirigentes empiecen a planificar la actividad futura de la Selección y de esa forma tener competencia internacional cada año para conseguir el nivel que nuestro fútbol debe alcanzar en el mundo. Nosotros somos partidarios de una reestructuración que le permita al jugador argentino quedarse en el país”.

Presente en todos los partidos ( Hungría, Francia, Italia, Polonia, Brasil, Perú y Holanda ) y clave en el funcionamiento defensivo del equipo. Autor del gol del empate ante los franceses, desde los 12 pasos. Postal de la vuelta olímpica, levantando la Copa del Mundo.

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