Antonio Liberti fue fundamental, para que Bernabé se convirtiera en jugador de River en 1932. Aquella operación que se cerró en un cine de San Fernando, propiedad del dirigente millonario, encierra una historia donde los 35 mil pesos que se pagaron por el goleador, fueron los grandes protagonistas.
Tigre había pedido 25 mil y River, aceptó; pero una asamblea de socios del club del norte del Gran Buenos Aires, aumentó la cotización 10 mil pesos.
La decisión quedó en manos, de la Comisión Directiva que encabezaba Liberti. Para algunos era una gran inversión y para otros, la operación significaba un salto sin red que ponía en riesgo el futuro económico de la entidad.
Cuenta la leyenda que en la reunión donde debía decirse la suerte del pase de “La fiera”, los hinchas se juntaron en la puerta del club, para gritar a favor de la adquisición del delantero. Y cuando faltaba el voto de Francisco Cerrutti y la presión que llegaba desde afuera se hacía sentir con mucha fuerza, un gesto de Liberti inclinó la opinión del dirigente que dudaba sobre la conveniencia de la compra.
River pagó una prima de 10 mil pesos (en total quedarse con Bernabé, le significó a River 45 mil), cifra que recuperó con las recaudaciones de los primeros tres partidos.
Había nacido el primer gran fenómeno del “fútbol espectáculo” del profesionalismo argentino; el primer jugador que en las boleterías empardaba la capacidad de convocatoria de su equipo.
“Así como un árbol salvaje, juguete de los vientos, que se endurece y adquiere vigor en el latigueo, así, se iba formando la fiera, duro, curtido. Tenaz, sacando vitalidad de la tosca, a diferencia de los niños excesivamente mimados que en el fondo y a la postre terminan como los animales, con una sensibilidad ligada íntimamente sólo al medio en que se los domestica”, Antonio Martín, en “El Gran Bernabé”.
BERNABE, MAS DE UN GOL POR PARTIDO (Por Ariel Calocero): Nació el 12 de febrero de 1909, en Rufino (Santa Fe). Llevado por sus propios hermanos, comenzó a jugar en un club local, Jorge Newbery y a los 15 años ya sorprendía con su capacidad goleadora. Poco después, los Ferreyra se mudaron a Junín y Bernabé se convirtió en pintor de los talleres del ferrocarril. Allí ingresó al Club Atlético Buenos Aires al Pacífico, con el que logró el título de la Liga Juninense y fue goleador.
En 1927 (18 años), se probó sin suerte en Talleres de Remedios de Escalada. No le vieron condiciones…
Por insistencia de su hermano Paulino, siguió golpeando las puertas del fútbol y a fines de 1929 ingresó a Tigre. En el debut, un amistoso contra El Porvenir (4-0), convirtió todos los goles del Matador.
Consciente de su potencial, el club lo cedió gratuitamente para que integre los plantes de Huracán y Vélez, en giras internacionales. Bernabé convirtió 49 goles en 33 partidos.
La primera revolución individual del profesionalismo argentino, se basaba en su capacidad goleadora y en la inusitada potencia los remates de “El Mortero de Rufino”.
Regresó a Tigre en abril de 1931 y en 13 encuentros, marcó 19 tantos. Quedó en la memoria de los hinchas del equipo del norte bonaerense, aquel partido contra San Lorenzo, en el que faltando 10′, Tigre perdía 2-0 y con 3 goles de Ferreyra, ganaron 3-2.
(Nota de José María Muñoz a Bernabé, en el Monumental antes de un River-Boca, en 1972).
Entre todas las imágenes que recuerdan las 185 presencias de Ferreyra en River, una con la camiseta de Tigre en el campeonato de 1931)
A principios de 1932, sus días en Victoria estaban contados. River lo fue a buscar y pagó por él una fortuna.
En su debut con la banda roja (13 de marzo de 1932) convirtió dos goles para el 3-1 ante Chacarita Juniors. Luego del partido, el periodista Hugo Marini (“Crítica”), lo apodó “La Fiera”, por su tenacidad y persistencia. Iniciaba de esta manera, una serie de 12 juegos consecutivos anotando, en los que convirtió 19 goles.
Su poder de convocatoria era creciente, los estadios se llenaban y ese mismo año, River logró su primer título en la era profesional, con Bernabé como máximo goleador del certamen (43).
Después llegarían los títulos de 1936 y 1937 y pocos partidos con la Selección argentina, en los sudamericanos de Fútbol de 1936 y 1937, este último ganado por Argentina.
Se retiró en 1939, luego de 7 años en River. Jugó 185 partidos y marcó 187 goles.
Según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, convirtió 232 en 228 encuentros oficiales, con un promedio mayor al gol por partido, marca sólo lograda por tres futbolistas en Latinoamérica: el brasileño Arthur Friedenreich y el peruano Valeriano López.
Luego de su retiro, trabajó como cuidador de la cancha de paleta de River. Murió el 22 de mayo de 1972, a los 63 años. Sus restos fueron velados en el hall central del Monumental y enterrados luego en el cementerio de Rufino.
Bernabé Ferreyra fue la primera estrella de River y uno de los primeros jugadores-estrella del fútbol argentino.
Tango “La Fiera”, orquesta de Francisco Canaro (1932)
Di Stéfano y Bernabé en el ’47, cuando el Alemán era la joven promesa millonaria y La Fiera, gozaba de su condición de goleador retirado. Ferreyra-Peucelle, los jugadores más caros de las dos primeras temporadas del profesionalismo argentino
UNA GOLEADA DE ANECDOTAS
. 15 de abril de 1934. Por la 4º fecha del campeonato, Independiente visitó a River en Palermo y le ganó 2-0. Pero el gran dato de la tarde, fue que el arquero del Rojo, Fernando Bello, logró atajarle un penal a Ferreyra. La “tradición oral” del fútbol argentino, sentenció que Tarzán sufrió las consecuencias de la potencia del remate: fractura de muñecas con desmayo incluido. Historia que jamás sucedió, pero que se sigue afirmando como cierta, entre los dueños del archivo del fútbol argentino…
Eran tiempos en los que a Bernabé comenzaban a lloverle apodos: “Cañonero”, “Romperedes” y “Balazo”.
Aquel domingo de abril, Luis Elías Sojit transmitió San Lorenzo 2-Boca 2 e inauguró la información telefónica desde los otros estadios. Cuando el árbitro Neme sancionó penal para River, el encargado de la conexión informó: “Penal para River. Gol de Bernabé Ferreyra”. El relator tomó la noticia y la comentó al aire. Pero aún no se había ejecutado el disparo desde los 12 pasos…
Cuando Bello lo atajó, el colaborador volvió a llamar ratificando su errónea “lectura del futuro”. Bernabé, que no fallaba nunca, esa vez perdió su duelo con el arquero. Y entonces, Sojit tuvo que encargarse de tachar y volver a escribir la noticia en el aire.
. Desmayó a un arquero peruano, cuando en una gira lo mandó al hospital de un pelotazo. Cuenta la leyenda que cuando se enfrentaron por segunda vez, Bernabé tuvo el gesto de avisarle que iba a patear. Convirtió y el portero agradeció el gesto.
. Arico Suárez (Boca), también perdió el conocimiento al recibir un pelotazo suyo en el estómago.
Verano de 1934. Amistoso entre Jorge Newbery de Rufino y Buenos Aires al Pacífico de Junín. Para que el espectáculo tuviera más pimienta, Newbery consiguió el permiso de River para contar con Bernabé. No solo entre los 22 jugadores, estaría una de las grandes estrellas del fútbol profesional argentino, sino además se trataba del hermano de Paulino Ferreyra, jugador del Buenos Aires.
Pero los de Junín pusieron un par de condiciones, antes de salir a la cancha: El Mortero tenía que jugar de back, con prohibición absoluta de pasar la mitad de cancha y patear tiros libres.
La Fiera cumplió, su equipo ganó 2-1 y como marcador central, fue una de las figuras del partido.
. Cándido de Nicola, arquero de Huracán, le cortó una racha de 19 goles en 12 partidos consecutivos con la camiseta de River y se ganó la medalla que había puesto en juego, la firma de Cigarrillos 43, para quien terminara el partido sin que Ferreyra le hiciera un gol.
. Los trucos de Bernabé. Le encantaba jugar los días de lluvia, cuando la pelota pesaba más, mojada y llena de barro. Por eso, cuando el agua no lo acompañaba y River jugaba en la vieja cancha de Palermo, él mismo se preparaba la pelota, colocándole una doble cámara y dejándola dos días sumergida en un balde con agua.
. Jamás usó protección en sus piernas y nunca se vendaba los tobillos.
PELICULAS Y TANGOS: La fama del goleador, trascendió los límites del fútbol. Actuó en cuatro películas y fue mencionado en algunos tangos. Aparece en “El cañonero de Giles” (1937), con Luis Sandrini. Retirado del fútbol profesional, actuó en “El susto que Pérez se llevó” (1940), con Augusto Codecá y Fanny Navarro.
Participó en “Hay que casar a Ernesto” (1941), con Tito Lusiardo y Niní Gambier y en “La importancia de ser ladrón” (1944), con Francisco Alvarez.
Le dedicaron el tango “La Fiera” (Laino-Dispagna-Padula-Germino) y es aludido en “El sueño del pibe” (“Dicen los muchachos de Oeste Argentino, que tengo más tiro que el gran Bernabé”).
Notas relacionadas
“La fiera”: Un tango para Bernabé, grabado por Canaro en octubre 1932
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Diálogo de José María Muñoz con Bernabé Ferreyra (Radio Rivadavia)
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Palermo 1934: El penal que Bello le atajó a Bernabé, por radio fue gol…
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