En “Un gran paso atrás”, este gran músico, escritor y publicista, Jorge Schussheim, escribió sus “Recuerdos de pequeñas y grandes historias”. Bajo el título “Encuentro cercano con la muerte”, relata una experiencia donde se mezclan el Rodrigazo y el Mundial 78, cuando Schussheim era uno de los capos creativos de la agencia Cícero. Por entonces, uno de los grandes clientes era “el Banco de Italia y Río de la Plata -cuyo principal accionista era Franco Macri y su CEO, el maligno Ricardo Zinn, verdadero cerebro del infame Rodrigazo, hombre de Massera-, nos pide una campaña para celebrar el Mundial.
“Como conocía bien de cerca a Franco y a Zinn, decidí que, tapándome la nariz, iba a crear un spot fascista -escribió Jorge-.No me fue fácil, porque demoré como dos meses en parir la idea, cuyo slogan era Argentina, mi amor, remedando a Hiroshima, mon amour.
Raulito Shakespeare diseñó el isologo, que era una pelota de fútbol con los gajos de la bandera argentina, y Jacko Zeller compuso un jingle celebratorio y muy pegadizo con la frase.
El corto contenía slices of life de gente contenta, obreros trabajando entusiastamente, tractoristas felices que saludaban a cámara y toda la iconografía fascista necesaria”.
A la misma hora en la que Argentina estaba jugando la final contra Holanda, yo compaginaba absolutamente solo ese comercial fascista en un control de ATC.
Dos días después y en el mismo lugar, se lo mostramos a Franco, a Zinn, a sus socios Herlitzka, Gotheil y Mayer, y por último, a un adolescente fumado, con el pelo grasiento y lagañas en los ojos que llegó tarde y que Franco nos presentó como su hijo Mauricio.
La campaña fue un éxito y dos millones de autos anduvieron años luciendo el sticker de Raulito en sus lunetas”.
Poco después brindó un show en Mau Mau para la Cámara del Cuero y al finalizar, dos hombres querían saludarlo en la barra: Massera y Labruschini, acompañados de “cuatro o cinco gatitos, todas rubias y jovencitas ellas”. Lo felicitaron por el espectáculo y cuando Jorge se alejaba, Massera le dijo: “Ah, muy bueno lo de Argentina, mi amor. Me alegro que hayamos recuperado a Schussheim”. Jorge cierra el relato en el libro, señalando que “del verdadero significado de la frase y del hecho que connotaba que el capo di tutti capi supiera quién era yo, me di cuenta recién a las cinco de la mañana en el auto mientras volvíamos a casa. Y me meé encima del miedo”.
En la campaña gráfica de julio de 1978, el mensaje de “Argentina mi amor”, decía: “El Mundial de los argentinos no ha terminado. Recién empieza el segundo tiempo. Quedaron atrás 25 de los mejores días argentinos. Veinticinco días trabajados y ganados por todos sobre la base de unidad, perseverancia y emoción. Pero ese fue solo el primer tiempo. Porque por delante aún quedan infinitos días para trabajar. Con la misma unidad y perseverancia. Y con el mismo enamoramiento por el país”.