
24 de octubre de 1981. Ultimos minutos del partido. Mientras Nueva Chicago le ganaba 3-0 a Defensores de Belgrano (Mario Franceschini 3) por la 36° fecha del campeonato de Primera B y ensayaba la vuelta olímpica que finalmente dio dos semanas después, su hinchada comenzó a cantar la Marcha Peronista. La represión primero, los detenidos un rato largo contra la pared después y finalmente 49 hinchas al trote las seis cuadras que la distancias de la Comisaría 42, custodiados por la Montada. 40 quedaron en libertad pocas horas más tarde y otros 9 fueron a la cárcel de Devoto, de donde algunos salieron a fines de noviembre.
Invitado por el desborde de la pasión futbolera, el corazón político de Mataderos despertó después de cinco años de dictadura y abrazado a la epopeya de la mítica toma del Frigorífico Lisandro De la Torre en el verano del ’59, arrancaron con “el todos unidos triunfaremos”.
Chicago obtuvo el título con 59 puntos en 42 partidos, 4 unidades más que Quilmes su inmediato perseguidor. Los números del campeón en aquel maratónico torneo de Primera B, fueron 23 triunfos, 13 empates y 6 derrotas; con 66 goles a favor y 40 en contra. Primer ascenso en la era profesional, del equipo de Mataderos.
La Comisión Directiva de Chicago denunció “el exceso de la intervención policial, que ha afectado las garantías constitucionales de esta institución” y aseguró que “el público se comportó correctamente, no existiendo causa que haya alterado el orden ni justificado la intervención policial que afectó al deporte en general”.
Una semana después y volviendo del 2-1 ante Atlanta en Villa Crespo (Rattalino y Erba), la hinchada pasó por la comisaría donde aún estaban algunos compañeros detenidos. Amagaron cantar la marcha y mientras la policía se preparaba para reprimirlos nuevamente, la hinchada arrancó con el “Arroz con leche”… A 14 días de ir “sopres”, la tribuna del Torito festejó el ascenso a Primera División y ese día se volvieron a cantar la marcha…
El jefe de aquel operativo de octubre del ‘81, fue el sargento primero Juan de Dios Velaztiqui, más conocido después como “Trotador”. En 1990 lo pasaron a situación de disponibilidad y tramitó su retiro voluntario; pero tres años después, fue convocado a prestar servicios en la comisaría del Poder Judicial de la Cámara de Casación Penal.
El 2 de febrero de 2001 lo habilitaron a cumplir servicios de policía adicional y se convirtió en el custodio del turno noche de la YPF de Gaona y Bahía Blanca, en Floresta. El sábado 29 de diciembre de 2001, mientras las protestas que habían estallado en todo el país 10 días antes, continuaban en Plaza de Mayo, cuatro amigos se juntaron en el bar de la estación de servicio. Adrián, Cristian, Maxi y Enrique.
Mientras la tele muestra imágenes de aquel diciembre trágico, Maxi levanta su vaso y propone un brindis por la golpiza que está recibiendo un efectivo de la policía en la televisión. Velaztiqui sacó su arma y asesinó a Adrián Matassa, Cristian Gómez y Maximiliano Tasca. El único sobreviviente de los cuatro amigos es Enrique, que estaba cerca de la puerta y logró escapar
El “Trotador”, arrastró los cadáveres a la calle y tiró un cuchillo al lado de los cuerpos. Llamó por a la Policía y declaró que había matado a tres ladrones. El 10 de marzo de 2003, fue condenado a cadena perpetua.