Suecia 1958: Argentina regresó a los mundiales, sin lo mejor de su fútbol

El Congreso de la FIFA que se realizó en Luxemburgo en 1946, puso fecha y escenario para el retorno de los mundiales: Brasil 1950. Argentina se había postulado como sede, pero el apoyo continental de la Confederación Sudamericana, terminó con el sueño del gobierno peronista.
En enero de 1950, Argentina rechazó participar del Mundial. Las diferencias entre la Confederación Brasileña de Deportes y la Asociación del Fútbol Argentino, comenzaron un año atrás, cuando Argentina retiró su equipo del Sudamericano que se jugó en Brasil.
La Selección tenía que jugar las eliminatorias en el Grupo I de América del Sur, junto a Bolivia y Chile, que luego jugaron por una plaza.
En 1954, Argentina insistió con la abstención, pero envió a su técnico, Guillermo Stábile, en calidad de “observador”.
Cuatro años después, Suecia significó el definitivo regreso a los mundiales; la AFA ya no decidiría nuevas abstenciones.

“Angelito se la rebuscaba con la camiseta de River porque era una blusa abotonada.  Pero cuando se puso la de la selección, le salió la barriguita”. Firmado, Federico Vairo.

La Copa de 1958 quedó para los tiempos, como el fracaso de un país que sin roce internacional. Se decía que Argentina no había adaptado sus viejos esquemas tácticos y que quizás, había cerrado su fábrica de jugadores, con calidad de exportación.
En el período de “aislamiento”, entre 1934 y 1958, la celeste y blanca solo jugó 11 partidos frente a selecciones europeas.  La desinformación sobre el nivel de los equipos que había que enfrentar en primera ronda, era total: Alemania Federal (1-3), Irlanda del Norte (3-1) y Checoslovaquia (1-6).
Aquella selección que llevó a un Labruna de 39 años, estaba acostumbrada a jugar los domingos y a entrenar martes y jueves.  En el Mundial disputó tres partidos en 9 días (8 al 17 de junio).

Plantel argentino: 1 Amadeo Carrizo, 2 Pedro Dellacha, 3 Federico Vairo, 4 Francisco Lombardo, 5 Néstor Rossi, 6 José Varacka, 7 Omar Oreste Corbatta, 8 Eliseo Prado, 9 Norberto Menéndez, 10 Alfredo Rojas, 11 Angel Labruna, 12 Julio Mussimesi, 13 Alfredo Pérez, 14 Federico Edwards, 15 David Acevedo, 16 Eliseo Mouriño, 17 José Manuel Ramos Delgado, 18 Norberto Boggio, 19 Ludovico Avio, 20 Ricardo Infante, 21 José Sanfilippo y 22 Osvaldo Cruz.

Confundiendo valor y precio, la sentencia histórica quedó presa de una verdad a medias. El fútbol argentino estaba en condiciones de presentar un equipo candidato, una Selección de exportación mucho más representativa, que el plantel que Stábile reunió en el ‘58.

En 1957 se jugó el Sudamericano de Lima y allí quizás una de las mejores selecciones argentinas del último medio siglo ganó el título venciendo 3-0 (3 de abril) al equipo brasileño que meses después fuera se consagraría campeón del mundo en Estocolmo.  Tras aquella vuelta olímpica fueron vendidos a Italia, las tres máximas estrellas de aquel equipo: Maschio, Angelillo y Enrique Omar Sívori.

Raúl H. Colombo, el interventor de la AFA, no pidió a los cracks a Italia “porque en nuestro país tenemos jugadores de sobra”.

Si a estos tres apellidos, les sumamos los nombres de Di Stéfano y Grillo, el primero en por entonces en España y el segundo en el fútbol italiano, la verdadera selección argentina modelo ’58, fue la que no jugó en Suecia

(Fotos: Corbatta ante Alemania Federal y la impotencia argentina, en la goleada frente a Checoslovaquia).

Scroll al inicio