19 de agosto de 1956: Argentina derrotó 1-0 a Checoslovaquia

La tapa de “El Gráfico”, dice “Antonio Angelillo internacional a los 18 años” y la portada de “Goles” muestra la carga de Grillo ante la mirada lejana de Angelillo.

La Selección Argentina venció en cancha de San Lorenzo, con gol de Antonio Angelillo, al equipo que dos años después la goleó 6-1 en el Mundial de Suecia, partiendo en dos la historia de nuestro fútbol.

Pero si observamos los nombres citados por Guillermo Stábile para jugar aquella tarde en el Gasómetro, aparece la base del Sudamericano de Lima (1957), pero aún sin las otras dos joyas del tridente ofensivo, que en la capital peruana armaron con Angelillo, Sívori y Maschio. Y además, conservaba a Ernesto Grillo, antes de su llegada al fútbol italiano.
Ninguno de los tres “carasucias” de Lima fue convocado, tampoco Grillo y menos aún, se pensó en Di Stéfano. También faltaba Corbatta, en aquel amistoso de agosto del 56. Seis joyas nacionales, de las cuales cinco brillaban en el fútbol europeo, fueron desechadas por ese absurdo prurito de no convocar a argentinos en que estaban en el exterior. En Suecia no fracasó el fútbol argentino, fracasaron sus dirigentes.

Guillermo Stábile paró ese día a Rogelio Domínguez; Pedro Dellacha y Federico Vairo; Francisco Lombardo, Hector Guidi y Adolfo Benegas; Rodolfo Micheli, Norberto Conde, Antonio Angelillo, Ernesto Grillo y Osvaldo Cruz.

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