River ’86 saldó todas las deudas que tenía con los títulos internacionales, desde las derrotas ante Peñarol y Cruzeiro por las finales de la Libertadores de 1966 y 1976, ambas definidas en tercer partido en Santiago de Chile. En 1986 fue campeón de América y del Mundo.
Los europeos no pudieron contar con Boloni, ausente por lesión y dejaron su cuota de fútbol en Lacatus y Balín.
El equipo de Héctor Veira previsible en el planteo táctico, se basaba en la efectividad de su arquero (Pumpido), la solidez de los cuatro del fondo (Gordillo, Gutiérrez, Ruggeri y Montenegro), el patrullaje de los tres de la mitad de la cancha (Enrique, Gallego y Alfaro), un lanzador (Alonso) y dos puntas (Alzamendi y Funes). Un equipo que extrañaba a Enzo Francescoli y que se había transformado en mucho más táctico, metódico y calculador.
Séptima Copa Toyota Europea-Sudamericana. El Millonario se consagró campeón intercontinental en Tokio, ante el Steaua de Bucarest (campeón de Europa). Festejo de la Banda, a 24 mil kilómetros de Núñez.
Ese Gallego con muchos kilos de más, pero con demasiada experiencia, jugó uno de los grandes partidos de su carrera y junto con Alzamendi, fueron las figuras de River y del partido. El Beto lesionado (aductor de la zurda), llegó con lo justo.
Tres campeones del Mundo con la Selección argentina en México, cerraron en la capital japonesa, un año repleto de vueltas olímpicas: Pumpido, Ruggeri y Enrique.
River: Nery Pumpido; Gordillo, Nelson Gutiérrez, Oscar Ruggeri y Montenegro, Héctor Enrique, Américo Rubén Gallego y Alfaro; Norberto Alonso; Antonio Alzamendi y Juan Gilberto Funes. DT: Héctor Veira.
Suplentes: Goycochea, Rubén Gómez, Morresi, Gorosito.
Steaua: Stingaciu, Iovan, Belodedici, Bumbescu y Weisenbacher; Barbulescu, Sotoica, Balan y Balint; Lacatus y Piturca. DT: Anghel Iordanescu.
Suplentes: Iordache, Cireasa, Ivan y Lotariu.
Cambios: Majearu por Barbulescu 60’; Sperandío por Alfaro 86’.
Arbitro: José Luis Martínez Bazán (Uruguay). Líneas Lee Do Ha (República de Corea) y Shizao Takado (Japón).
Estadio Nacional de Tokio.
Público: 62 mil espectadores.
Recaudación: 600 mil dólares.
El único gol de la final. Falta sobre Funes en la mitad de la cancha a los 28’. Alonso sorprendió haciendo rápido el tiro libre y habilitó a Alzamendi. El puntero le ganó la posición a Weisenbacher y Bumbescu. Remató, la pelota dio en el palo, rebotó en las piernas del arquero Stingaciu y se elevó. Cabezazo del delantero uruguayo, para decretar el 1-0.
Promediando el segundo tiempo, el Millonario fabricó la segunda situación clara de gol. Pelotazo de Alfaro y desborde de Alzamendi. Desborde del delantero, centro para la entrada del mismo Alfaro que comenzó la jugada, llegó a la puerta del área chica, derechazo y salvada de Stingaciu.
Diciembre significa para Tokio, la recta final del otoño. El césped presenta para esa altura del año, un color amarillento. Los japoneses para ese partido, transformaron químicamente el pálido color del césped, en un verde tan perfecto como irreal.