Louis van Gaal, siempre creyó en el rol “patronal” del entrenador. Su perfil como técnico, siempre se basó en que son más importantes los que no juegan que los protagonistas y que la mecanización puede convertir al deporte en una línea de producción. No obstante cabe subrayar, que a pesar de equivocar muchas veces el camino, el horizonte de su fútbol nunca dejó de ser ofensivo.
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La millonaria compra de Riquelme, soñada por el presidente blaugrana Joan Gaspart, nunca estuvo entre las necesidades del holandés. Cuenta la leyenda, que el club catalán pretendía llevarse también a Carlos Bianchi, para garantizar un conductor que basara su fútbol en la estrategia del 10. Pero la opción fue renovarle el crédito Van Gaal, que venía de fracasar en su intento de clasificar a Países Bajos para Corea-Japón 2002.
La primera etapa del técnico en Cataluña, comenzó en 1997 y fue sinónimo de éxito. Con José Morinho como asistente, Rivaldo como estrella y grandes escuderos con Guardiola y Luis Enrique, arrancó ganando Liga, Copa y Supercopa de Europa, en la primera temporada.
Para la 1998-1999 llegaron cuatro holandeses: Kluivert, Cocu y Zenden, Frank y Ronald de Boer. Perdió la Supercopa española, cayó en semifinales de la UEFA con el Valencia, fue segundo en la Liga y sus sueños terminaron en las semifinales de la Copa del Rey.
Se fue en la 1999-2000, cuando terminó la presidencia de José Luis Núñez.
Gastar tanto dinero para clavarlo como extremo izquierdo, fruto de un pizarrón con tres puntas sin enganche, fue la decisión incómoda que nunca pudo cumplir Román. Por esa razón, estuvo en el banco de suplentes, exactamente el 50% de los partidos que jugó para el Barcelona.
La campaña fue pésima y por momentos sus números, se acercaban peligrosamente a zona de descenso. Terminó remontando hasta el sexto lugar y mientras clasificaba para la UEFA, era eliminado en cuartos de la Champions por la Juventus. Los resultados terminaron con Van Gaal, el 28 de enero de 2003, después de perder 2-0 contra el Celta de Vigo y con el equipo en el decimotercer lugar.
Román jugó 42 partidos oficiales, sumando Liga, Copa del Rey y Champions League y fue titular en 21. Por los puntos marcó 6 goles (2 de penal) y otros 2 en su presentación, en un amistoso ante el Parma italiano.
En lugar de Van Gaal, llegó el serbio Radomir Antić, entrenador confiaba en Riquelme como tabla de salvación. Pero la “armada holandesa”, conformada por Frank de Boer, Phillip Cocu, Patrick Kluivert, Marc Overmars y Michael Reiziger; comenzó a imponer condiciones y la más dura, fue relegar a segundo plano a Román. Acusaban al 10, de borrarse en la visita al Mallorca (4-0 para el Barça), luego de un 0-3 en el Camp Nou frente al Sevilla que generó una “pañolada” del público.
El cuadro empeoró para el argentino, cuando ganó las elecciones Joan Laporta, sentó en el banco Frank Rijkaard y desembarcó Ronaldinho.
Ese contexto, de vestuario difícil y cambios profundos en la elección de las figuras, empujó a Román a buscar una nueva camiseta. El futuro le dio la razón al crack y la etapa del Villarreal, fue inolvidable.
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