El primer entrenamiento de la era Menotti, se realizó el martes 8 de octubre en la cancha de Racing, apenas cuatro días antes de enfrentar a España en la cancha de River.
Convocados: Rubén Sánchez, Pernía, Mouzo, Rogel, Tarantini, Trobbiani, Potente, Enzo Ferrero, Leyes, Russo, Brindisi, Babington, Houseman, Juan José López, Di Meola y Paolino. La base de la primera lista, fueron 8 jugadores de Boca y 5 de Huracán.
La nueva Selección derrotó 3-0 (Houseman, Brindisi y Ferrero), a un equipo integrado por titulares y suplentes del Globo de Parque Patricios (Roganti, Chabay, Leone, Gramajo, Jesús Martínez, entre otros). Los 11 del Flaco: Sánchez; Pernía, Paolino, Rogel y Carrascosa; Brindisi, Russo y Babington; Houseman, Di Meola y Ferrero.
El primer capítulo de una historia que terminó a fines del ’82, entregó un deslucido empate (1-1), ante una España que por entonces era una Selección de segundo o tercer orden en la escala mundial. Argentina no jugó bien y estuvo lejos de parecerse a lo que se esperaba del técnico: un esquema mellizo al de Huracán ‘73. No estuvo en la cancha el equipo audaz, de juego prolijo y ofensivo que los antecedentes del nuevo entrenador prometían.
Ni toque, ni exquisiteces. La tarde la salvó un cabezazo y el temperamento de Roberto Rogel.
Enfrente estaba la selección española de Ladislao Kubala, que no había participado de Alemania ‘74 después de ser eliminada por Yugoslavia.
Pero el público y la crítica coincidieron en darle un cheque en blanco a este proceso que recién comenzaba, a cambio de ver el equipo soñado en el mediano plazo.
Menotti para afrontar esta “emergencia” convocó a sus jugadores con el viejo criterio Stábile, cuando en los años ‘50 y sin “selección permanente” en ocasiones se convocaban los mejores bloques para intentar sacar un equipo de la galera. Finalmente los titulares fueron 5 jugadores de Huracán, 4 de Boca Juniors, uno de River y el restante de Racing. “Solo buscaremos la sincronización elemental”, repetía Menotti en la previa del partido frente a los españoles.
En la cabeza del técnico estaba un número importante de jugadores de Independiente con los que no pudo contar, porque el Rojo jugaba esa misma noche en Brasil, la primera final de la Copa Libertadores con el San Pablo. Los tres bloques con pequeñas modificaciones, en los que él había pensado eran la defensa de Independiente, el mediocampo de Huracán y los delanteros de Independiente. Del fondo de Independiente había que sacar a Elbio Ricardo Pavoni por su condición de uruguayo y reemplazarlo por Carrascosa y como puntero izquierdo jugaría el boquense Enzo Ferrero.
La Selección que tenía Menotti en sus planes, era más o menos así: Rubén Sánchez; Commisso, Miguel Angel López, Sá y Carrascosa; Brindisi, Russo y Babington; Houseman, Bochini y Ferrero o Bertoni.
El equipo albiceleste jugó con Rubén Sánchez (Boca); Pernía (Boca), Paolino (Racing), Rogel (Boca) y Carrascosa (Huracán); Brindisi (Huracán), Russo (Huracán) y Babington (Huracán); Houseman (Huracán), Di Meola (River) y Ferrero (Boca).
España salió con Iribar; Sol, Benito, Castellanos y Capón; Claramont, José Martínez “Pirri” e Iruretagoyena; Benítez, Enrique Castro “Quini” y Churruca.
Abrió el marcador “Pirri” a los 81’ y un minuto después empató Rogel de cabeza.
En Argentina ingresaron a los 67’ Trobbiani (Boca) por Brindisi y Osvaldo Potente (Boca) por Babington. Los cambios en el visitante fueron García Soriano por Antonio Benítez y Planas por “Quini”.
Como jueces actuaron los brasileños Armando Marques (árbitro principal) y los líneas Romualdo Arppi Filho y Arnaldo Cézar Coelho. La recaudación fue de 2.670.000 de pesos.
De aquella formación que salió a la cancha, el 12 de octubre de 1974, cuatro años después un solo hombre estuvo presente en Argentina ‘78: René Houseman.
Después del partido, el técnico argentino se mostró conforme: “El trámite no me sorprendió. Sabía de todos los problemas que tenemos cuando enfrentamos a los europeos. Esperaba más desbordes por las puntas, porque ese iba a ser el mejor camino para la llegada. Pero los muchachos necesitan tiempo para adaptarse a la marca pegajosa y sacar provecho de ella. El día que comprendamos que debemos jugar en permanente movilidad y no nos moleste que siempre tengamos el marcador encima, podremos hacer valer nuestra capacidad para el toque”.
Julio César Pasquato (Juvenal) en su análisis del partido para la revista “El Gráfico”, lanzó una hipótesis que sin saberlo pintó de cuerpo entero las características de las convocatorias futuras de Menotti, hasta el fin de su reinado en 1982: “Ahora en la era Menotti, advertimos el peligro de pasarnos violentamente a la otra alforja y excomulgar como posibles seleccionados a los jugadores de Zubeldía, Griguol o Bilardo, porque no están en la línea exquisita que preconiza Menotti. El fútbol, desde los tiempos del viejo Racing, del moderno River o de los contemporáneos Brasil, Alemania y Holanda, exige dos ingredientes fundamentales: compensación y equilibrio. El fútbol es integración de estilos, calidades, temperamentos y capacidades atléticas”.